Por Weildler Guerra Curvelo*.

Los incendios devastadores de los bosques en California, la Amazonia y Australia han llevado a los científicos a hablar de una verdadera emergencia climática para describir el impacto más amplio del cambio climático. Sin embargo, las estrategias de algunos políticos para quitarle gravedad a los hechos y las versiones arbitrarias difundidas en las redes sociales se extienden más rápido y hacen tanto daño en la conciencia ciudadana como el fuego de los incendios forestales.

Contenido sugerido:

• Mi primo el trupillo

• Juego limpio para energías limpias

• Quita ideas

• La tabla de Jamaica

Un ejemplo de ello es la liviandad con que altos funcionarios en distintos países se refieren a esta emergencia climática. Hace pocos días la ministra de Asuntos Exteriores de la Commonwealth, Heather Wheeler, declaró ante la Cámara de los Comunes que el 75% de las quemas ocurridas en Australia fueron iniciadas por pirómanos y luego afirmó que se enteró de ello a través de las redes sociales. Tal aseveración llenó de asombro a los investigadores australianos puesto que los bomberos habían informado que la mayoría de los incendios se iniciaron por tormentas de rayos secos. El fuego se inicia y arde más severamente porque Australia sufre condiciones extremas que están directamente relacionadas con el cambio climático antropogénico. Diversas voces de la academia australiana y medios como The Guardian pidieron a los ministros que confíen más en el asesoramiento de expertos que en el contenido de las redes sociales.

Un papel no menos importante en la desinformación ciudadana es la de quienes niegan la existencia del cambio climático. Algunos rechazan en público su condición de negacionistas y prefieren ser llamados “escépticos del clima”. Otros más cínicos niegan ser negacionistas pero se resisten a aceptar las abrumadoras evidencias científicas que muestran que el cambio climático esté ocurriendo y la significativa incidencia de la actividad humana en este proceso. Una política pública que niegue el cambio climático no tiene que ser explicita. El primer ministro de Australia se ha negado a relacionar la crisis climática con el agravamiento de los incendios forestales. Su actitud más diciente sobre el tema fue la de irse de vacaciones en diciembre a Hawái, justamente en el momento más álgido de la crisis. Más grave aún es que el gobierno australiano había sido informado en el 2008 de que los efectos del cambio climático en las temporadas de incendios serían directamente observables para el año 2020.

También lea:

• Nobleza de espíritu

• Vallenato y estereotipos

• El informe de la Misión

• Una tarde con Alfredo

 Lo ocurrido en Australia es un presagio de lo que pasará en el mundo entero si las temperaturas siguen subiendo a niveles peligrosos afirman diversas voces de la ciencia. La llegada de los efectos del cambio climático al patio de nuestras casas nos muestra que esto no tiene solo que ver con voluminosos informes ambientales elaborados por especialistas, sino que se relaciona con temas como nuestro sentido del bienestar, la seguridad y la democracia. El filósofo Michael Marder cree que nos encontramos en la transición del régimen global geopolítico, es decir, de la política de la tierra, al régimen piropolítico, o la política del fuego. Tomando como base la filosofía política de Carl Schmitt, Marder cree que la certidumbre, estabilidad y órdenes arraigados en la tierra están desplazados por el fuego, como un símbolo y dominio concreto de lo político hoy.

Foto: David Gray (Getty Images).

*Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad de sus creadores y no reflejan la posición editorial de revistaentornos.com

wilderguerra@gmail.com