Por Weildler Guerra y Tivi López.

La yuca ha sido durante milenios un alimento importante en la dieta de los diversos grupos humanos que han habitado en la península de La Guajira. En sus variantes de yuca dulce o yuca brava con ella se hacen caribañolas, bebidas y buñuelos. Puede consumirse cocida o frita. Los wayuu utilizaban el zumo de la yuca brava para cazar tórtolas. Una de las bebidas fermentadas indígenas era el aima’a o licor de yuca que, según describía el escritor wayuu Glicerio Tomás Pana, “era una bebida espirituosa que al consumirla daban ganas de danzar y de cantar”.

Entre la población criolla guajira, especialmente en las zonas rurales, la yuca tiene tanta importancia como el maíz y acompaña a diversos tipos de carnes de animales domésticos y de monte. Es celebre la frase que define al histórico pueblo de Tomarrazón como “tierra de sarna, yuca y brujería”. Narra el escritor Eduardo Zalamea Borda en su novela “Cuatro años a bordo de mí mismo” (1934) que en las tiendas de Riohacha se conseguían “Las indispensables tortas de cazabe” alimento casi olvidado en la cocina guajira de hoy. También anota el autor que en esa ciudad “comer carne con caldo y pescado con yuca es muy sabroso”.

La venta de buñuelos de yuca con miel de panela era muy extendida en la Riohacha del siglo pasado. En la carrera novena, antes de la calle ancha y en las gradas del Teatro Aurora un joven de nombre Miguel y apodado “El manco de la Cucavera”, los vendía religiosamente por las tardes. A este personaje no le faltaba ni un brazo ni una pierna, pero mientras vendía los buñuelos contaba porque se le había torcido uno de sus pies. “Fui a bañarme al rio antes de haber reposado el almuerzo y me dio una congestión”, decía mientras vertía la miel de la panela en el agujero que segundos antes le había hecho con una cuchara al buñuelo. De tal manera que tan acompañante del buñuelo era la miel como las historias de Miguel.

Los buñuelos, aunque de origen europeo se consumen en distintos países de America. Los elaborados con yuca se encuentran en Cuba, Costa Rica, República Dominicana, Nicaragua, Venezuela y Colombia. Aunque también se consumen en Ecuador, Perú y México. Como en toda preparación extendida en vastas regiones geográficas existen diversas variaciones algunas más complejas y otras más sencillas, según lleven huevos o quesos o se les añada un poco de harina para darle mayor consistencia. Adoptaremos aquí una receta muy sencilla que podrá adaptar a su gusto.

Ingredientes.

Los ingredientes son: yuca, panela, anís, huevo y sal.

Moler la yuca cocida.

Masa.

Para la preparación de los buñuelos cocinamos la yuca en agua con un punto de sal. Una vez cocida molemos la yuca, amasamos muy bien, batimos un huevo y lo añadimos a la masa.

Buñuelos.

Nos untamos las manos con un poco de aceite vegetal y le damos una forma esférica a las pequeñas porciones de masa.

Freír los buñuelos en abundante aceite.

Vertimos abundante aceite en un recipiente y freímos a temperatura media alta. Freímos los buñuelos en pocas cantidades para evitar que se nos peguen el uno con el otro.

Miel de panela.

Para preparar la miel de panela partimos esta en trozos y la llevamos a una olla con poca agua. Ponemos a fuego medio, mezclamos constantemente hasta que se derrita y podamos obtener una textura espesa.

Vertir la miel en los buñuelos.

Añadimos una pizca de anís. Una vez listos los buñuelos podemos consumirlos abriendoles un agujero y vertiendo en este la miel… y a recordar a Miguel.

Miel de panela.

Buñuelos de yuca.

Plato servido.

Mesa.

Contenido sugerido: