La retribución
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La retribución

Esa última vez, hoy hace un año, en la que Dios me regaló la certeza de tu inminente partida, me dediqué a hacer todo lo que pudiera hacerte feliz, sabiendo que no te volvería a ver. Así pasé 50 mágicos días construyendo momentos de recordar, pues sabía que de ahí se nutriría esa serenidad que necesitaríamos cuando llegara el momento del último adiós.