Por Weildler Guerra y Tivi López.

Un caramelo en forma de animal puede ser en el ámbito del Caribe una de las formas más simples de preparar un dulce pues solo se requiere, además del molde, de agua, azúcar, colorantes, esencias y algo de limón. Un caramelo puede evocar la figura matriarcal de Ursula Iguarán en Cien años de soledad. Esta mujer que, como su estirpe, provenía de Riohacha, se hallaba dotada de una indómita energía que consagró a la fabricación de animalitos de caramelo los cuales se distribuían por los acuosos caminos y ciénagas de Macondo. Esa fauna almibarada que sostenía la economía familiar y aun la prosperidad de los Buendía también facilitó la propagación de la peste pues, según narra García Márquez, los “niños y adultos chupaban encantados los deliciosos gallitos verdes del insomnio, los exquisitos peces rosados del insomnio y los tiernos caballitos amarillos del insomnio de modo que el alba del lunes sorprendió despierto a todo el pueblo”.

Los animalitos de caramelo constituían una de las expresiones más extendidas de los dulces en el Caribe colombiano y se vendían incluso en las calles de las más importantes ciudades de la región. En unas de sus columna habitual llamada La Jirafa que fue publicada en mayo de 1952, Gabo se pregunta con nostalgia por la suerte de estos dulces y por Nina una joven pueblerina que vendía “esos ingenuos y deliciosos animalitos de caramelo que ahora parece como si se los hubiera tragado la tierra”. En otros lugares de la región los caramelos con formas de animales, niños y estrellas seguían elaborándose. En Riohacha son dignos de memoria los que preparaba, en el siglo pasado, la señorita Elisa Iguarán quien vivía en una antigua casa de la calle cuarta de dicha ciudad. Los moldes para su elaboración se traían de las islas del Caribe holandés.

Esta actividad de elaborar dulces finos como los caramelos era propia de damas distinguidas que poseían los conocimientos y los artefactos necesarios para ello, Practicar esa labor no menoscababa su posición social. Esta respetable tradición no fue comprendida como muchas otras de Macondo por Fernanda del Carpio, venida del gris mundo del páramo, quien después de su llegada al pueblo impuso el encierro y determinó el destino de la familia Buendía. “El negocio de repostería y animalitos de caramelo, que Santa Sofía de la Piedad mantenía por voluntad de Úrsula, era considerado por Fernanda como una actividad indigna, y no tardó en liquidarlo”.

En la Riohacha actual Betsy Pimienta mantiene el arte de preparar caramelos de múltiples colores con forma de animales. Los moldes, traídos de Aruba, los heredó de su progenitora quien mantuvo este oficio por varios años.

Ingredientes.

Los ingredientes son: azúcar, colorante, agua y limón. Anteriormente se solían añadir algunas esencias de distintos sabores.

Para elaborar los animalitos de caramelo ponemos en una cacerola azúcar y un poco de agua, llevamos al fuego y revolvemos constantemente y se le añaden unas gotas de limón para evitar que la mezcla se azucare.

Mezclando.

Una vez empiece a compactarse le agrégamos el colorante y seguimos mezclando hasta que se cristalice el azúcar.

Añadiendo el color.

Obteniendo el punto de cristalización deseado.

Vertiendo la miel.

Los colorantes suelen ser amarillos, rojos, verdes y naranjas. Aun caliente lo vertimos en los moldes y con mucho cuidado colocamos el palillo que lo sostendrá. Estos eran antes de madera y ahora se emplean los de plástico.

Poniendo el palillo.

Los moldes que emplea Betsy son en forma de gallos, cerdos, perros y patos. Transcurridos entre cinco y siete minutos podemos desmoldar y conservar en una envoltura transparente.

Desmoldando.

Al consumir un animalito de caramelo podemos comprobar que también están hechos de memorias del lejano país de nuestra infancia, de representaciones del mundo, de relatos de antiguos viajes a islas cercanas y de evocadores pasajes de grandes novelas.

Animalitos de caramelo.

Animalitos de caramelo en bombonera.

Peinador de Luisa Santiaga Márquez Iguarán, madre del escritor, conservado en Riohacha por la familia Brito Brugés.

Sala de la casa de doña Temilda Brugés en donde la visitaba cuando llegaba a Riohacha su amiga Luisa Santiaga Márquez Iguarán.

Peinadora de Luisa Santiaga Márquez Iguarán.

En esta casa en Riohacha los padres de Gabriel García Márquez pasaron su luna de miel en junio de 1926 y luego la pareja se estableció en la ciudad por algunos meses mientras Gabriel Eligio García se desempañaba como telegrafista.

Placa con una frase del escritor acerca de esta casa.

Patio de la casa.

Interior de la casa de la familia Márquez Iguarán en donde fue concebido el escritor.

Animalitos de caramelo.

PS. Expresamos nuestra gratitud a Dina Sofia Brito Brugés, por apoyarnos en la realización de esta entrega de Cocina guajira dominical y permitirnos acceder a su casa y a los objetos relacionados con esta historia. También damos las gracias a Betsy Pimienta por compartir sus conocimientos acerca de esta histórica receta. Finalmente agradecemos la gentileza y colaboracion de Amalfi Márquez al abrirnos las puertas de su casa para tomar fotografias en el interior de esta, lugar en donde pasaron su luna de miel en 1926 Gabriel Eligio García y Luisa Santiaga Márquez.

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