Por Abel Medina Sierra – Investigador cultural*.

Amigo lector, ayúdenos a buscar 440 mil guajiros que se han beneficiados con “agua limpia y para siempre” durante el año fiscal que lleva el gobierno de Duque. (No podemos contar los meses desde agosto a diciembre del 2018 cuando solo tuvo que esperar que se ejecutara el año fiscal de Santos). Por muchas cuentas y cálculos que hago, no me cabe en la cabeza dónde están escondidos. Que el despistado Dane nos ayude, que el ministro Malagón nos explique cómo sacó tan alegre cifra de impacto.

Definitivamente “estoy azul”, como a veces le escuché a mis estudiantes para significar la perplejidad o la desazón de estar ante lo no inteligible. Azul quedé al leer sendas columnas de prensa cuando estábamos para cerrar el año. En Diario del Norte, se publicó la columna “Una guajira de propietarios con agua limpia, siempre y para todos” del muy ponderado y joven ministro guajiro de Vivienda, Ciudad y Territorio, Jonathan Malagón. Pocos días después, Karen Abudinen, descendiente de árabes asentados en Maicao y consejera presidencial para las regiones, publica la nota “Reconstruyendo un sueño guajiro”.

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Ambos escritos van en la misma línea: fijar el imaginario que, a La Guajira, y en especial a los wayuu, le llegó al fin la redención con este gobierno. Reiteran el muy mensaje televisivo de “Guajira azul” que tiene al país, menos a los guajiros, convencidos que con solo un poco más de un año, este gobierno ha solucionado gran parte de las históricas necesidades padecidas por la más vulnerable población del departamento. Para convencernos, apelan a cifras. Los funcionarios son muy mañosos y sesgados a la hora de aportar cifras a sus balances y parece que “el geniecito” de Malagón aprendió rápido ese truco. Una cifra en miles de millones descresta, desencadena aplausos reactivos. Pero, si la cifra de la inversión estatal se pone en contexto, comparando con la asignada por otros gobiernos, midiéndola con los recursos que se necesitan, explicando que en esa cifra incluye rublos de vigencias anteriores y no nuevos recursos, realmente se conoce el impacto de la misma, eso no lo hace bien Mal… agón.

Pero el sesgo pérfido de las cifras es el peor pecado del ministro guajiro y la señora Abudinen. En materia de vivienda, Malagón pomposamente señala que “las cifras corroboran que el 2019 fue el año de la vivienda de interés social”. Lo anterior no tiene sentido, si Malagón tuviera la sinceridad de decir que el gobierno que representa eliminó de tajo el programa de vivienda gratuita, es decir, el programa de Santos que entregó miles de viviendas en todo el país, con Duque llegó a su fin. El ministro habla de 1500 personas “habilitadas” (es decir en lista de espera) para subsidios de mejoramiento de vivienda y que han priorizado 400 familias para subsidios del mismo programa en La Guajira. Aunque suene “bonito”, lo que está diciendo realmente, es que durante el gobierno Duque no habrá más entrega de vivienda para los colombianos destechados, sino que el que ya la tenga, puede recibir ayuda para legalizar el predio o mejorarla.

Abudinen se enorgullece diciendo que este gobierno ha entregado aquí 340 viviendas gratis, pero toda verdad a medias se convierte en una gran mentira. Lo que no dice es que éstas, y todas las viviendas que Duque ha entregado, fueron concedidas, contratadas e iniciadas en el gobierno de Santos. Duque solo entregó las llaves. Ambos funcionarios hablan del muy publicitado programa “Guajira azul”; Malagón y el comercial en televisión nacional, hablan de 440 mil beneficiados, lo que, si comparamos con el Censo, quiere decir que ya no solo los wayuu sino los guajiros tienen agua “limpia, siempre y para todos”. ¿Alguno de ustedes le creen al ministro? La pregunta es dónde están esos miles de beneficiados. Si en tan poco tiempo han llevado agua potable a 440 mil habitantes, ¡A mitad de su gobierno van tener que parar las obras porque terminarán inundando La Guajira con tanta agua!.

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El ministro habla de 10 intervenciones terminadas, Abudinen de 20 pozos profundos que benefician a 723 familias de 20 comunidades indígenas. Ni siquiera entre ellos, las cifras coinciden. Lo cierto es que ni 10, ni 20 pozos profundos impactan a 440 mil personas, 23 comunidades no son ni el 1% de las parcialidades wayuu. Quisiera conocer la calculadora con la cual sacaron esas cuentas.
Tampoco les da pena ocultar a sus paisanos que, la gran mayoría de esos pozos profundos fueron pactados por el gobierno de Santos con los miembros de la Mesa de Concertación Wayuu durante negociaciones para conjurar el paro indígena del 2016. La mayoría de esos pozos estaban en intervención aún en el año pasado y se están construyendo en fincas y casas urbanas de líderes wayuu y no en las comunidades más necesitadas. En suma: este gobierno y estos funcionarios, están pidiendo milagros con camándula ajena, eso se refrenda con que los 400 mil millones que prometió el “generoso” de Duque para “Guajira azul”, no todos son recursos nuevos, incluye el empréstito que desde hace años pagamos los guajiros con nuestras regalías.

Podrá ser muy guajiro, muy preparado, muy “pilo”, pero a Malagón, al menos, debiera darle pena pensar que somos tan ingenuos e ignorantes que, con cifras amañadas nos va a dejar “azules” y creyendo que es un genio muy comprometido con su tierra y que su jefe es tan generoso con La Guajira donde al fin, la sed y el hambre son cosa del pasado.

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