Lunsford Richardson no logró disfrutar de los beneficios de su invento. Murió a causa de una neumonía en 1919.  Sus restos descansan en el cementerio Green Hill, en Greensboro, Estados Unidos, donde una placa señala que allí yace el inventor del Vick VapoRub.

Con la pandemia del covid-19 estamos viviendo un retorno a los saberes tradicionales y medicamentos naturales que conocimos por tradición familiar; limón para fortalecer el sistema inmune, jengibre como antiviral, bicarbonato para regular el ph, cúrcuma, eucalipto, vinagre y un extenso etcétera que se ha vuelto parte importante de la canasta familiar; entre ellos se encuentra el Vicks VapoRub*, este singular ungüento de olor penetrante que, en efecto, ha cobrado un renovado protagonismo debido a los poderes curativos que se le atribuyen y su fama de ser milagroso y todoterreno.

Lunsford Richardson, inventor del Vick VapoRub.

Cuestión de tradición. El remedio de la abuela

La actual coyuntura pandémica significó el renacimiento del ungüento mágico, pero, ¿alguna vez se fue? Lo cierto es que al Vickcito, como muchos le llaman, nunca lo han bajado del mueble de remedios de las madres latinas porque sigue pasando de una generación a otra.

Cuestión de efectividad. El frasquito que lo cura todo

Muchos elementos han contribuido en el posicionamiento del VapoRub, cuyo nombre alude a los vapores rubefacientes del ungüento. Como vimos, la tradición ha jugado un rol primordial, al igual que las estrategias de marketing en las que fueron pioneros, pero sin duda, entre sus mayores fortalezas se encuentran la efectividad del producto y su bajo precio; por ello, siempre ha sido fácil tenerlo en casa y adjudicarle la facultad de curar o solucionar una multiplicidad de problemas.

Un norteamericano o un europeo utiliza el Vick VapoRub únicamente para lo que está indicado, pero la recursividad que nos caracteriza como latinos ha dado para una amplia gama de usos más creativos que el alivio del resfriado común; aunque inicialmente se inventó para combatir la neumonía, el catarro y la congestión respiratoria, muchos confiamos en el frasquito azul para resolver todo tipo de problemas.

–¿Le picó un insecto? ¡Échale Vivaporú!

–¿Tiene alergia? ¡Eso lo cura el Vivaporú!

Este ungüento de olor penetrante, en efecto, ha cobrado un renovado protagonismo debido a los beneficios curativos conocidos para una amplia gama de dolencias y malestares físicos, que incluyen el catarro común, las alergias, las picaduras de insectos, los hongos, la caspa, los labios resecos y hasta los callos.

Cuestión de olor. El recuerdo de mamá

La neurocientífica cognitiva de la Universidad de Brown, Rachel Herz, autora de diversas investigaciones sobre la influencia de los sentidos en nuestras vidas, cree que el aroma penetrante que caracteriza al Vick podría explicar por qué este producto está tan anclado en nuestros recuerdos.

En una entrevista a ‘Los Ángeles Times’, Herz explica que el olor es como un mensajero alado que lleva al cerebro las huellas químicas de nuestro entorno a través del olfato, un sentido diseñado para prevenirnos del peligro.

“Hemos diseñado una cultura de lo visual, por lo que creemos que el cerebro privilegia al sentido de la vista, pero el olfato es más instintivo y tiene una menor mediación cerebral, por ello tiene una fijación sólida en nuestros recuerdos”. De esa forma, la neurocientífica explica que el olor penetrante del Vick VapoRub le ha permitido fijarse en nuestras memorias por 130 años, como una notificación instintiva de que estuvimos en peligro y fuimos salvados. Aunque sucede de manera inconsciente, el olor del Vaporub nos trae el recuerdo del cuidado y afecto que recibimos de nuestras madres cuando estamos enfermos. No es casual que  en algún momento su  eslogan fue “La caricia que alivia”.

Este producto es uno de los pioneros en el marketing mundial con novedosas apuestas. En sus inicios publicaban anuncios en graneros, árboles y automóviles. En las farmacias rurales los farmacéuticos brindaban muestras haciendo que los clientes inhalaran los vapores.

Los primeros comerciales anunciaban el producto como el “Romance del Little Blue Jar”, con ingredientes de tierras extrañas y lejanas como el mentol de Japón y alcanfor de la jungla de Formosa en Argentina. Su publicidad en más de una ocasión acudió al sentimiento maternal con el eslogan “Una caricia que alivia”.

130 años de historia (Adenda)

Vick es una de las grandes marcas de la industria de la salud con una oferta amplia de productos que incluyen pastillas para la ducha, ungüento para bebés, inhaladores, bebidas calientes, jarabes y, hasta caramelos; pero todos tienen su origen en la opera prima de esta empresa, el Vaporub, un invento que cumplió 130 años de historia.

La historia se remonta a 1880, cuando el estadounidense Lunsford Richardson (1854 – 1919), un estudiante graduado con honores que se dedicó brevemente a la docencia, decidió mudarse con su familia y montar una farmacia en la que preparaba los medicamentos recetados por su cuñado, el doctor Joshua W. Vick, quien le ayudó a montar el negocio. En 1890, agobiado por el padecimiento de su hijo, decidió inventar un remedio contra la tos severa y la congestión respiratoria; para ello experimentó con productos mentolados provenientes de Japón y otros elementos de tierras exóticas, hasta que creó el ungüento vaporizante y rubefaciente que posteriormente llamaría Vick’s Croup and Pneumonia Salve, como un homenaje a su cuñado, y que en 1911 sería renombrado como Vick´s VapoRub.

Casi treinta años después, a fines de 1918, el ungüento mágico enfrentó su primera pandemia: la llamada gripa española, que mató a millones de personas, tanto en América como en Europa hizo que la gente volviera los ojos hacia esta combinación de mentol, alcanfor, aceite de eucalipto —y varios otros aceites— mezclados en un fondo de vaselina (jalea de petróleo). Las personas de todo el mundo encontraron alivio en el leal y eficaz Vick VapoRub. Las ventas y los precios se dispararon, al punto de que las fábricas encargadas de producirlo tuvieron que redoblar los turnos de trabajo para satisfacer la creciente demanda.

Lo irónico es que Richardson murió en 1919 –¡de neumonía!– sin conocer los alcances de su invento y sin percibir mayores ingresos por cuenta de éste.

Lunsford Richardson no alcanzó a imaginar que su invento, que patentó hace 130 años, alcanzaría tal renombre y que además estaría en todas las bocas (a veces literalmente) durante algunas de las pandemias que han asolado a la humanidad en la última centuria.

El negocio siguió creciendo administrado por la familia, hasta que fue adquirida por la  multinacional Procter & Gamble en la década de los 80. Las ventas globales del Vick VapoRub abarcan 71 países bajo distintas marcas y solo en Europa, superan los 23 millones de frascos al año de acuerdo a datos de la empresa.

Torta de cumpleaños.

Los populares “memes”.

En la actualidad, es tanta la popularidad de la marca y más aún en países latinoamericanos, que se ha convertido en tendencia a la hora de elegir el motivo de decoración de las fiestas de cumpleaños de los que son fans del producto. De igual forma, su protagonismo en la vida diaria ha dado pie para la invención de creativos “memes” en las redes sociales.

 

Internet aloja innumerables homenajes y referencias a los múltiples usos del VapoRub; testimonios reales se mezclan con fakes y bromas que aluden a la ilimitada fe que muchos le tienen. Una muestra es este video, el ‘Rap del Vivaporú’.

 

*La información aquí contenida sobre este producto no debe utilizarse durante ninguna emergencia médica.

**Este artículo es solamente informativo.

***Para la elaboración  de esta nota se consultaron varias fuentes, tomando  como principales, la BBC y la página oficial de Vick VapoRub.