Por Fredy González Zubiría – Investigador cultural*.

¿Qué pensaron los vecinos de la Riohacha de 1905 cuando escucharon desde sus casas un canto lírico que inundaba las calles?

Eran tiempos donde no había vehículos motorizados ni equipos sonidos, reinaba el silencio, apenas interrumpido por los ruidos de las carretas, los ladridos de los perros y los cantos de las aves de corral.

La voz pertenecía a Enrique Zimmermann, un forastero que se había subido a la torre de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, y entonaba una zarzuela española. Ese era él, impredecible, singular, extrovertido.

Enrique Zimmermann había arribado al puerto de Riohacha en el primer lustro del siglo XX. Nacido en México, hijo de alemán y madre española, cantante lírico, promotor de espectáculos y aventurero, sería con los años el pionero de la cinematografía en Venezuela.

Llegó por la mar en una goleta, meses después se enamora de Josefa Ariza Barros, le promete matrimonio y viaja a Venezuela. Su vida en ese país, se conoce gracias a los artículos de Ambretta Marrosu. En Caracas funda una compañía de zarzuela.

El cine

En 1911 Enrique Zimmermann trae a Venezuela los primeros equipos de cine e inicia las que serían las primeras filmaciones de ese país. Esa serie de cortometrajes fueron presentados en Riohacha y en Barranquilla en 1912. Es posible que esa haya sido la primera proyección de cine de Riohacha.

El cineasta abandonó Riohacha sin saber que había dejado a su esposa embarazada. A los nueve meses, en 1913, en su ausencia, le nace un hijo varón, la madre lo bautiza con el nombre Enrique Zimmermann Ariza.

El circo

Dos años después abandona el cine y monta un circo con el cual realiza una gira por varias ciudades de Venezuela. En barco bordea el mar Caribe, y hace varias presentaciones en Riohacha. A su regreso a Venezuela, en Caracas, anuncia un espectáculo único, la lucha entre un toro y un caimán. El día del combate el lleno fue total. En la pista, el caimán esperó tranquilo, el toro entró, se acercó, olió al saurio y salió en estampida. “El público enfurecido por sentirse estafado, armó una tángana de “padre y muy señor nuestro”, rompiendo las sillas de madera que estaban en los palcos y pasillos.”

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La vida de viajero incansable le impidió consolidar su hogar. Todos los Zimmermann de La Guajira descienden de él. Su único hijo Enrique Zimmermann Ariza fue músico y compositor, excelente flautista y fundador de la banda “La Vieja Guardia”.

La suerte de Zimmermann se desconoce, el pionero de la cinematografía en Venezuela, el tenor, empresario de zarzuelas y de circo, partió en un barco del muelle de Riohacha y jamás regresó. El mar lo trajo y el mar se lo llevó.

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