Yennys Díaz Berty: Sembrando en el corazón de las nuevas generaciones el amor por la danza

Por María Isabel Cabarcas Aguilar

Recientemente recibí de mi prima hermana Alma Luz Rincón Aguilar la invitación para acompañar a su hija, mi sobrina Juliana Moscote Rincón, en su debut como bailarina en la obra “Alicia en el País de las Maravillas”. Una bellísima apuesta escénica donde la danza reunió a niñas y jóvenes de distintas edades quienes, guiadas por Yennys Díaz Berty, mostraron el maravilloso talento del que son portadoras para el deleite de sus padres y familiares, quienes gustosos acudimos a acompañarlas a aquella ineludible cita con el arte en el Centro de Convenciones Anas Mai de Comfaguajira.

En esa misma obra se presentarían las hermanas Salomé y Sofía Rodríguez Herrera, hijas de Astrid Herrera y Yeiser Rodríguez, nietas de nuestra adorada Rosa Gómez de Herrera y de Enrique Herrera (Q. E. P. D.), quien estaría muy orgulloso del talento de sus queridas nietas.

El espectáculo inició con una presentación musical del joven Fredy Carlos Vargas y su agrupación Folclor Guajiro. Su potente voz, carisma e interpretación del vallenato le auguran una prominente carrera como cantante. Entre los asistentes, la emoción crecía con cada canción, pues pronto llegaría el esperado momento en el que las pequeñas artistas de la escuela Curvas Dance se tomarían el escenario para derrochar alegría, ternura y, sin duda alguna, el resultado de meses de arduo trabajo en los ensayos liderados por su muy querida maestra, quien además fungió como presentadora.

Conocí a Yennys hace muchos años como coreógrafa. Ella, inquieta, creativa y disciplinada, como siempre ha sido, ha visto pasar a centenares de mujeres por sus varios studios, siendo también instructora de rumbaterapia, pero, sobre todo, artista consagrada y dispuesta a compartir las bondades de la danza como arte. De esa manera, han sido muchos los espectáculos que ha liderado y Curvas Dance es, actualmente, su más ambicioso y estimado proyecto.

La escuela inició en 2009, comenzando con una sola estudiante, a quien tuvo de manera exclusiva durante un año completo. Hoy cuenta con 42 alumnas, pues como bailarina y maestra se dispuso a desplegar sus conocimientos a través de las habilidades pedagógicas de las cuales es poseedora. De esta forma, soportada en el amor que le tiene a la danza, empezó la labor que más satisfacción le genera y a la que mayor tiempo le dedica.

“Para mí, la danza es todo aquel sentimiento que puedo expresar a través del movimiento. Soy cantante y nunca me sentí más libre de expresarme que cuando bailaba”, confiesa con una amplia sonrisa, pues resulta evidente su pasión por el arte y todos los sentimientos que emergen al hablar al respecto.

Al preguntarle sobre sus maestros, no duda en responder: “Mi maestro y principal mentor fue Gary Julio Escudero. A través de él decidí cuál sería el destino de mi vida”. Asimismo, expresa: “Mi mamá fue mi mejor dinamizadora. Su apoyo fue más que cualquier palabra. Nunca discriminó la danza como un medio para poder vivir. Desde que tengo memoria bailo, pero fue un redescubrir de su significado a través de los años y la práctica. Y si alguna duda tuve en algún momento, la subsané a través de mi aprendizaje con Gary y su organización, Fundación Danza Experimental de La Guajira (FUNDADEG)”.

Y así llegaría la motivación para gestar el sueño de llevar al escenario la obra “Alicia en el País de las Maravillas”, originalmente lanzada como película animada de Disney en 1951 y posteriormente puesta nuevamente a disposición del público mundial en los cines, en 2010, bajo un formato renovado, llamativo y más moderno.

Por ello, la tarde del 12 de junio, visiblemente emocionadas, se presentarían, después de meses de intensos ensayos, las integrantes del numeroso grupo de estudiantes de la academia Curvas Dance, con coloridos y llamativos atuendos dedicadamente confeccionados por la diseñadora Carmen Jaraba.

En cada escena brillaron las danzantes, arrancando cada tanto entusiastas aplausos del amplio público que cayó rendido a los pies de la entusiasta presentación que magistralmente nos brindaron a quienes tuvimos el privilegio de presenciar aquel memorable espectáculo. En un escenario hermosamente diseñado para acompañar el talento femenino generacionalmente variado, los relojes, los naipes, las tazas de té y las voces de pícaros animales parlanchines, como gatos y conejos, nos llevaron a muchos por un viaje musical hacia nuestra infancia.

La pasión de la que Yennys impregna lo que hace nos recuerda el valor de abrazar con determinación inquebrantable nuestro propósito de vida, no solamente para ser felices, sino además para servir a los demás con amor y disciplina, impulsando que los dones de otros sean descubiertos, reconocidos y valorados para que así fructifiquen generosamente.

Un cierre épico lleno de aplausos y alegría.

Gracias a cada una de las bailarinas de Curvas Dance por contagiarnos aquella tarde con su alegría y maravillarnos con su talento. Felicitaciones a las mamás y los papás que fomentan en sus hijos el amor por el arte, los acompañan amorosamente y sienten orgullo por sus logros. Anhelo y auguro que este tipo de espectáculos se continúen creando para fortuna de las nuevas generaciones y que emblemáticos espacios propicios para ello, como el legendario Teatro Aurora, pronto abran sus puertas para albergar el trabajo de gestores culturales y artistas como Yennys Díaz Berty, para el éxito de su encomiable labor y para satisfacción de los riohacheros.