Por: Tonia Tinoco Siosi
Administradora Turística y Hotelera | Magíster en Alta Dirección y Desarrollo Hotelero
El fortalecimiento del Registro Nacional de Turismo (RNT) representa un paso necesario para avanzar hacia un sector turístico más formal, transparente y competitivo en Colombia. Diversos actores y gremios del sector han respaldado esta iniciativa como una herramienta clave para combatir la informalidad, proteger a los prestadores que cumplen la ley y mejorar la trazabilidad de la actividad turística en el país.
En un contexto donde durante años ha existido una competencia desigual entre prestadores formales e informales, la actualización del RNT se entiende como una oportunidad para equilibrar el terreno de juego, fortalecer la confianza del visitante y ordenar el sector turístico.
Sin embargo, más allá del consenso sobre la importancia del Registro, surgen preguntas clave sobre cómo se implementará el nuevo decreto y cuáles serán sus impactos reales, especialmente en pequeños, comunitarios y rurales prestadores. No se trata de oponerse a la norma, sino de anticipar sus efectos para evitar exclusión.

Más control, más requisitos… ¿más formalización?
El borrador del decreto introduce un aumento significativo en requisitos documentales, verificaciones y obligaciones administrativas para la inscripción y renovación del RNT. Aunque estas medidas fortalecen el control, también incrementan la carga para micro, pequeños y medianos prestadores.
En muchos territorios, estos prestadores enfrentan limitaciones financieras y barreras estructurales, como:
Debilidad institucional local
Informalidad histórica del suelo
Dificultades de acceso a servicios públicos
Escaso acompañamiento técnico
Exigir el mismo nivel que a grandes operadores puede generar el efecto contrario: desincentivar la formalización y aumentar la informalidad.
Por ello, el enfoque diferencial y progresivo no es opcional, sino necesario para una implementación viable del RNT.
El uso del suelo: un requisito necesario, pero problemático
Uno de los puntos más sensibles es la exigencia del certificado de uso del suelo. Aunque es razonable en lo normativo, en la práctica puede convertirse en un cuello de botella.
En muchos municipios:
Los planes de ordenamiento territorial no están actualizados
No hay clasificación clara para nuevas actividades turísticas
Los tiempos de respuesta superan los plazos del RNT
Esto puede provocar que prestadores legítimos vean suspendido su registro por razones ajenas a su control. Se requiere:
claridad normativa, evitar interpretaciones extensivas y permitir renovaciones condicionadas.
Interoperabilidad institucional: el eslabón más frágil
El decreto asigna funciones a las cámaras de comercio que dependen de otras entidades, pero no define plazos ni mecanismos claros.
En regiones con baja capacidad institucional esto puede generar:
Retrasos
Suspensiones injustificadas
Desigualdad entre territorios
La formalización no puede depender del azar. Es clave establecer responsabilidades claras, plazos definidos e interoperabilidad real.
Verificación, control y debido proceso
La creación de un sistema de control del RNT es un avance, pero debe garantizar el debido proceso.
Las sanciones automáticas pueden afectar a pequeños prestadores. Por ello, se requiere:
Notificación previa
Oportunidad de subsanar errores
Diferenciación entre errores formales e incumplimientos reales
Formalizar no puede convertirse en excluir.
Categorías, CIIU y modelos de negocio reales
La exigencia de múltiples categorías y códigos CIIU busca ordenar el sector, pero puede generar confusión en modelos mixtos o comunitarios.
Se necesita:
claridad normativa, criterios interpretativos y periodos de transición para evitar afectar la operación.
El verdadero reto: implementar con territorio
El desafío del nuevo RNT es operativo y pedagógico. Su éxito dependerá de:
Acompañamiento a los prestadores
Lectura de realidades territoriales
Fortalecimiento institucional local
Implementación gradual y proporcional
La formalización sostenible se logra con pedagogía, acompañamiento y transiciones claras, no solo con requisitos.
Una oportunidad que no debe desperdiciarse
El nuevo RNT puede ser una herramienta poderosa de ordenamiento y desarrollo turístico, siempre que reconozca:
La diversidad territorial
Las capacidades reales de los prestadores
La necesidad de gradualidad y acompañamiento
Ahí está el verdadero reto —y la gran oportunidad— del RNT que viene.
