En septiembre de 2025, Riohacha se convirtió en escenario internacional al recibir el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo, un evento que reunió a representantes de más de 60 países. Para muchos fue la primera vez que escuchaban hablar de la capital guajira en un espacio global de política pública, cooperación y sociedad civil.
El hecho mismo de haber sido sede ya es un logro significativo: Riohacha mostró capacidad de organización, logística y hospitalidad en un evento de talla mundial. No es menor que una ciudad intermedia logre proyectarse en el radar internacional.
Sin embargo, más allá del prestigio simbólico, este Foro dejó cifras y aprendizajes muy valiosos para reflexionar sobre la preparación del sector hotelero y turístico local.
Lo que muestran los datos
Según el análisis de la Dirección de Turismo:
- En cuatro noches de hospedaje se generaron alrededor de $631 millones en ingresos.
- El potencial pudo llegar a $1.200 millones si se hubiera ocupado al menos el 70% de la capacidad instalada.
- La ocupación hotelera real estuvo entre 27% y 34%, es decir, apenas una tercera parte de las habitaciones disponibles.
- Los hoteles tipo A (los de mayor categoría) concentraron más de la mitad de los ingresos, mientras que los medianos y pequeños tuvieron poca participación.
Esto significa que, aunque sí había capacidad instalada suficiente, la distribución de la demanda no fue equilibrada y el impacto no alcanzó a toda la cadena hotelera.
Un fenómeno que no podemos ignorar: Airbnb y alojamientos alternativos
Otro factor que complejiza la medición es la creciente preferencia de visitantes por plataformas como Airbnb, además de casas particulares, posadas informales y alojamientos alternativos. Estos espacios absorben parte de la demanda, pero rara vez quedan reflejados en las estadísticas oficiales.
En eventos internacionales, muchos asistentes buscan opciones con ambientes más privados, flexibles o económicos. Este comportamiento no depende de las instituciones locales: es una tendencia global que obliga a la hotelería formal a repensar su propuesta de valor y a encontrar nuevas formas de competir con la informalidad digital.
La lectura crítica
De este análisis se desprenden al menos tres conclusiones:
- Sí podemos ser anfitriones internacionales. El evento se realizó con éxito, lo cual demuestra que Riohacha tiene la infraestructura básica y la capacidad logística.
- La oportunidad no fue inclusiva. El grueso de los beneficios se concentró en pocos hoteles, dejando por fuera a la mayoría.
- Falta articulación en la cadena hotelera. Cada establecimiento actuó por su cuenta. Sin coordinación ni alianzas, es difícil captar al visitante y distribuir la demanda de manera más equilibrada.
El reto hacia adelante
El Foro Mundial no debe ser visto como un episodio aislado, sino como un espejo del futuro que podríamos construir. Si aspiramos a que Riohacha sea sede frecuente de congresos, foros y grandes eventos, necesitamos actuar sobre varias líneas estratégicas:
- Diversificación de la oferta hotelera: preparar a los hoteles medianos y pequeños para cumplir estándares internacionales de calidad, sin perder autenticidad local.
- Integración con otros sectores: que la experiencia no sea solo dormir en una habitación, sino probar la gastronomía local, comprar artesanías auténticas y vivir la cultura wayuu. Eso no solo amplía beneficios, también genera sentido de pertenencia en la comunidad.
- Medición integral del impacto: incluir los alojamientos alternativos (Airbnb, casas particulares) en el radar estadístico. No reconocerlos es desconocer parte de la realidad turística.
- Alianzas estratégicas: un mercado dividido es un mercado débil. Hoteles grandes, medianos y pequeños deben aprender a trabajar como red para responder juntos a la próxima gran oportunidad.
Mirando a otros destinos
La experiencia de otras ciudades del Caribe colombiano puede servirnos de espejo:
- Cartagena aprendió a diversificar: mientras los hoteles cinco estrellas atienden congresos internacionales, hostales y hoteles boutique capturan turistas independientes.
- Barranquilla, con el Carnaval, logró articular hoteles, restaurantes y comercio bajo una misma narrativa de ciudad.
- Santa Marta está avanzando en certificaciones de sostenibilidad que le dan valor agregado frente a la competencia.
Riohacha puede adaptar estas lecciones a su propia identidad cultural y escala territorial, construyendo un modelo único.
Una visión propositiva
El Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo demostró que Riohacha ya está en el mapa internacional. Eso es un triunfo colectivo.
El reto ahora es que la próxima vez los beneficios se extiendan a toda la cadena turística y que la ciudad convierta cada evento de este tipo en una oportunidad para fortalecer la hotelería, dinamizar la economía y proyectar identidad cultural.
En otras palabras: tenemos el potencial, pero necesitamos más cooperación y visión compartida. Si aprendemos de esta experiencia, no hablaremos de oportunidades perdidas, sino de un destino capaz de transformar un evento global en bienestar colectivo.
*Administradora Turística y Hotelera | Magíster en Alta Dirección y Desarrollo Hotelero.
