Por María Isabel Cabarcas Aguilar

  • Cada vez que hablo o me encuentro con mi primo Gera, pienso lo mismo: «Todos deberían tener en su vida un Gera».

Hablar de su sentido del humor es redundar, pues pasó hace años de ser un tema estrictamente íntimo, familiar o de su círculo cercano de amigos para convertirse en su emprendimiento y hobbie al mismo tiempo, pues se lanzó a la arena de los stand up, divirtiendo a muchos con su extraordinaria jocosidad criolla, carisma y espontaneidad. Sin embargo quienes hemos gozado por décadas del privilegio de contar con su amistad y cercanía, hemos sido tan testigos como víctimas de sus comentarios mordaces, burla fraterna e inimaginables comparaciones. Siempre hemos dicho entre sus amigos, que ni sus padres se han salvado de la brillantez de su don, pues sus bromas se han llevado por delante a cualquiera que se le atraviese y le inspire un chiste o comentario burlesco sin distinción alguna.

Gerardo Miguel Toro Aguilar tiene la asombrosa capacidad natural de convertir un encuentro casual en una tertulia sin igual colmada de carcajadas. A su alrededor, somos muchos los que hemos sido atraídos por años, por la dulce miel de su desparpajo. Entre apodos, dichos, chistes, anécdotas e historias magistralmente contadas, fuimos rebautizados por su creatividad fulminante y avasalladora. En mi caso, soy Jennifer Aniston (cosa que me honra por demás pues la admiro más allá de los límites) pues como él ha dicho: «Salgo en todas las películas»; y ni qué decir del ampliamente publicitado podcast que creara (y que seguramente llevaba tiempo planeando) sobre mi designación como Mujer Cafam La Guajira 2020 o » la mujer de Cafam» el cual llegó a variados rincones de Colombia y por supuesto, con la ayuda de las redes sociales a otros países del mundo. Dice además que soy su versión femenina, cosa que me halaga pues no creo ser merecedora de tal comparación ya que mi tímido sentido del humor jamás igualaría al suyo.

Sus amigos nos acostumbramos tempranamente a su criollez, a su ojo agudo para observar y recrear la cotidianidad, a su inmenso talento para remedarnos y remedar a los demás,  imitar voces, asumir acentos y caracterizar a cualquier parroquiano desprevenido que estuviera a su alcance. Desde: «parece una tajada de platano amarillo cortada de punta a punta», hasta «en todos los chorritos se quiete bañar» o, «parece una Kim Kardashian de Machobayo» y «ve a Juan Luís Guerra dándose una oportunidad en Riohacha, pensionado y harto e’ chinchurria», sus comparaciones han sido capaces de arrancar sonoras carcajadas al más desprevenido de sus interlocutores en cualquier circunstancia social.

Aunado a su gran talento humorístico y creativo, se destacan entre sus virtudes, el hecho de siempre estar pendiente y disponible para sus amigos; es demasiado detallista, excelente cocinero y cálido anfitrión, disfrutando al máximo las celebraciones las cuales lidera hasta en el más mínimo detalle.

En el 2020 mientras el mundo convulsionaba en medio de la zozobra y el terror, la audio novela “Pandemia de Pasiones”, magistralmente creada, dirigida, producida, caracterizada, ambientada y difundida a través de WhatsApp por él, hizo más llevaderos los largos días de su vasta audiencia local, nacional e internacional, quienes desde las ocho de la noche, al mejor estilo de la década de los noventa, esperaban impacientes un nuevo capítulo y el desarrollo de la compleja trama romántico – dramática de sus protagonistas Johana y Oliver al tiempo que se deleitaban también con sus asombrosas imitaciones de las voces, trato y expresiones  de los personajes más representativos de la vida pública local quienes integraban cada tanto, el notable elenco de su entretenida opera prima.

Gera: Hoy te digo con el amor que te tengo, que todos anhelamos saber, en qué terminaron los amores de Johana y Oliver, si la protagonista quedó con la herencia, si la Mella se casó con Marlon y si hay esperanza para las historias contrariadas de la vida criolla. Desde el cielo mi tía Lourdes, quien tan orgulloso se sentía de ti, te dará la fortaleza para culminar, la divertida obra que tanta alegría nos dio a todos, cuando parecía que no habían posibilidades de sonreír en aquel lúgubre 2020.

Tal ves esa sea una de las maneras en que tus coterráneos, quienes probablemente ignoran del gran ser humano de donde emerge el extraordinario humorista que eres, puedan tener la maravillosa posibilidad de contar, como lo hacemos nosotros tus amigos, con un Gera en sus vidas. Y ese si que es, un hermoso privilegio. Gracias a Dios por ti.