Por MarĆa Isabel Cabarcas Aguilar
La oportunidad de escribir con tinta de oro, recuerdos imborrables en el corazón de los visitantes.
A propósito de la celebración del aniversario nĆŗmero 480 de la ciudad de Riohacha y de los 60 aƱos del departamento de La Guajira, ademĆ”s de la reciente declaración en MONDIACULT 2025, en la que los paĆses que conforman la Alianza del PacĆfico suscribieron una declaratoria que establece que la educación artĆstica y cultural es un derecho y un eje estratĆ©gico para las polĆticas culturales de la región, resulta pertinente reflexionar respecto de la relación que tenemos con nuestra historia; tambiĆ©n sobre la necesidad de reconocerla y honrarla en su real dimensión, y de las mĆŗltiples formas como podemos intentar diligentemente, recuperar la memoria colectiva, hacerla visible y mostrarla a los visitantes quienes durante dĆ©cadas han visitado esta tierra sin saber o aprendiendo poco, del tesoro valioso que aparece al mirar con detenimiento al pasado reciente y remoto del departamento y su capital.


Dice el adagio que nadie ama aquello que no conoce y cuĆ”nta razón le concedo a esa afirmación. QuizĆ”s por ello nuestra tierra, La Guajira la amada dama reclinada baƱada por las aguas del caribe inmenso, requiere hoy mĆ”s que siempre, de actos palpables de gratitud y de amor de sus hijos. MĆ”xime al encontrarnos en este 2025 en tan importantes aniversarios, entre ellos el mĆ”s antiguo que corresponde al del poblamiento del territorio denominado como Nuestra SeƱora de los Remedios del RĆo de la Hacha, afectuosamente llamada tambiĆ©n el portal de las perlas, la fĆ©nix, la consentida o la pechichona del Caribe como la he llamado siempre.
Alguna vez nos hemos preguntado: ĀæQuĆ© tan reconocida es nuestra historia? Comenzar por plantear ese interrogante resulta necesario con el fin de identificar en eso que nos hace Ćŗnicos. Esta es una valiosĆsima oportunidad para que, conociĆ©ndonos y reconociĆ©ndonos como hilos de ese amplio tejido de acontecimientos donde converge el extenso tapete de la memoria social, nos amemos mĆ”s como un territorio Ćŗnico, y, para quĆ©, desde allĆ, elevemos sobre fuertes y profundos cimientos de consciencia y pertenencia, el compromiso colectivo general de cara a nuestro presente y futuro como sociedad.
ĀæCuĆ”nta de nuestra historia, sus personajes y próceres son plenamente identificados por las nuevas generaciones para su valoración y aprecio? ĀæQuĆ© expresiones y manifestaciones culturales son conocidos por las personas? ĀæQuiĆ©nes son nuestros próceres? ĀæQuĆ© acontecimientos históricos a nivel local, son conmemorados? ĀæQuĆ© es patrimonio para los riohacheros y los guajiros? ĀæEn quĆ© condiciones se encuentran las edificaciones de interĆ©s patrimonial? ĀæCuĆ”les son las fiestas populares, dónde y por quĆ© se celebran? Desde las respuestas individuales a estas preguntas, considero que emergen de alguna forma, las raĆces de la apropiación de nuestra identidad y del sentido de pertenencia que nos lleva necesariamente hacia espacios de de valoración y afecto por el sendero recorrido hasta aquĆ.
Cada municipio, cada comunidad, cada uno de los bellos rincones de esta extensa penĆnsula, tiene sus personajes, acontecimientos, anĆ©cdotas, sabores, expresiones, festividades, ritmos y relatos propios. AllĆ radica en gran medida, creo, la verdadera riqueza que algunos llamamos: identidad. Ese invaluable conjunto de elementos intangibles en los que concurre nuestra forma de ver, de sentir, de andar por la vida y de relacionarnos con el entorno y que, como si fuera poco, nos hace Ćŗnicos. Hoy con mayor convicción considero que eso es, como lo he afirmado siempre, nuestro mayor tesoro.
La reflexión nos lleva a reconocer que, como hijos de esta tierra somos nosotros los primeros llamados a apropiarnos de nuestra identidad, a sentirla profundamente, a vivenciarla cada dĆa, a transmitirla a los mĆ”s jóvenes motivĆ”ndolos a que se auto reconozcan de esa manera y amen lo que son, lo que somos. La invitación es que, a partir de allĆ, se diseƱen y propongan caminos para compartirla con el mundo a travĆ©s de los innumerables escenarios que provee el turismo.
Consolidar a Riohacha como destino turĆstico de eventos, fortaleciendo ademĆ”s la variada agenda cultural local, haciendo alianzas con esos gestores que lideran las industrias culturales y que, se han mantenido vigentes muchos de ellos aĆŗn, con sus propios esfuerzos. La famosa industria sin chimenea que, en el caso de Colombia mueve alrededor de siete millones de visitantes por aƱo y que, para el departamento de La Guajira evidenció un crecimiento del 10% en el 2024 respecto del 2023 es un escenario invaluable de oportunidades. A ello se suma el hecho de que, recientemente se realizara el Foro Mundial de Migración y Desarrollo en el marco del cuĆ”l llegaron representantes de 71 paĆses del mundo, congregĆ”ndose por tres o mĆ”s dĆas en la capital, constituyĆ©ndose en un acontecimiento trascendental.
Por ello, la alianza entre los empresarios del sector turismo y las autoridades de este con los artistas, gestores culturales, y las instituciones del sector pĆŗblico es tan necesaria como urgente con el fin de fortalecer las capacidades de los actores, impulsar los procesos creativos y articular esfuerzos constantes para aprovechar los escenarios potenciales y reales, que nos permitan dar a conocer a Colombia y al mundo, nuestro inmenso, invaluable, diverso y Ćŗnico, crisol cultural.
