La tradición del día de las velitas se remonta al año 1854 cuando el padre Pio IX proclamó el 8 de diciembre como el día de la inmaculada concepción por la anunciación del arcángel Gabriel a la Virgen María que concebiría al hijo de Dios. Desde esa época muchas personas se acercaban a la plaza con velas y faroles para celebrar la anunciación; esta tradición se ha conservado en varios países del mundo, especialmente en Colombia donde en la víspera de esta fecha se encienden las velas y oficialmente se inicia la temporada navideña.

Desde el ámbito espiritual, cada vela que se enciende tiene un significado mas allá de lo religioso, es tener la oportunidad de elevar un deseo al universo y conectar con la energía de la abundancia y la prosperidad, la cual es más receptiva en esta época de renacimientos, de gratitud, de perdón, de cierre de ciclos, de dar y también de recibir.

 

La luz de las velas es considerada como un instrumento de devoción y adoración, son un receptor de nuestra intención lanzada al universo que encendida se expande y la transmite para llegar a su manifestación. Esta luz se potencializa cuando conectamos con los rayos de los siete arcángeles poniendo en cada una de ellas un deseo:

  • • Vela roja: asociada al arcángel Uriel, nos conecta con nuestros deseos terrenales, nos brinda fuerza, vitalidad, pasión y conecta con nuestra misión de vida.
  • • Vela naranja; asociada al arcángel Gabriel, nos conecta con la materialización de todos los proyectos, emprendimientos, ideas y planes propuestos.
  • • Vela amarilla: asociada al arcángel Jofiel, nos conecta con la creatividad, la sabiduría, claridad mental y emocional, y con la abundancia en cada aspecto de nuestras vidas.
  • • Vela verde: asociada al arcángel Rafael, médico del cielo, nos conecta con la salud física, mental y espiritual, nos concede salud perfecta.
  • • Vela rosada; asociada al arcángel Chamuel, nos conecta con el amor propio, el amor incondicional, el amor en su máxima expresión.
  • • Vela azul: asociada al arcángel Miguel, nos conecta con sentimientos de tranquilidad, de bienestar, nos brinda protección, nos libera de los miedos, obstáculos y bloqueos que no nos permiten avanzar.
  • • Vela morada: asociada al arcángel Zadquiel, es el color litúrgico, transmutador, nos conecta con el perdón, liberación, cierre de ciclos y purificación de nuestros más profundos sentimientos.
  • • Vela blanca: es un color espiritual, símbolo de pureza, en ella ponemos ese deseo que no corresponde a los demás colores.
    Es importante resaltar que cada vela debe tener un solo deseo y se debe dejar consumir.


En esta época es muy usual conseguir velas blancas con deseos impresos, esta es una excelente manera de elevar nuestras peticiones ya que tenemos el recordatorio presente al momento de encenderlas; para esto iniciamos siempre agradeciendo por todo lo vivido en el año, sea considerado bueno o no tan bueno, ya que esas experiencias nos dejan aprendizajes y luego elevamos nuestra petición; estos deseos son: sabiduría, salud, amor, familia, unión, empatía, abundancia, felicidad, perdón, gratitud, paz, viajes, entre otros.

Disfruta de esta maravillosa temporada, apertura tu corazón a la abundancia y la prosperidad, honra, agradece y comprométete, porque cuando honramos reconocemos lo que somos y lo que estamos viviendo, sin juicios, solo entendimiento.

Cuando agradecemos entendemos que si queremos cambiar algo debemos tomar acción, sin presionarnos y cuando nos comprometemos nos hacemos cargo de manifestar la vida y los cambios que queremos.

FELIZ DÍA DE LAS VELITAS

*Contenido patrocinado por: Tienda de productos saludables @almaverde_rch