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Por Rubens Alexander Magdaniel Pavón – Publicista y Gestor Cultural.

De hecho cada vez que ingreso a las redes soy otra víctima más del “perro con perro” al punto que por algunos minutos logro olvidar las cifras del Covid-19, si Duque ya contrató la vacuna, si hay más contagiados o si siguen falleciendo entrañables amigos.

Las décadas transcurren y aparecen en nuestra tierra trivialidades que hacen virar nuestra atención de lo verdaderamente trascendental a lo ínfimamente pueril, nos hemos entretenido como pelaitos con bolas e’ coco y por ello, entre otras, la dirigencia capitalina, la corrupción local, el facilismo, las multinacionales, el egoísmo, el nepotismo, las nefastas bonanzas, el compadrazgo, la egolatría, la pechugonería y la ignorancia han arrasado cual avalancha con el soñado progreso.

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Mientras el día de las elecciones, la juventud desesperada pide botellas de “Perro con perro” para elegir a quienes con sus desaforadas ambiciones y torpes decisiones nos llevan al patíbulo, hojas blancas siguen cayendo en nuestra cabellera, e infructuosamente nada que concretamos un serio y estructurado avance.

En un “Suanfonson”, pasan representantes, senadores, altos funcionarios, gobernadores, alcaldes, concejales, diputados, ministros, presidentes, y solo nos quedan los cacaraqueados anuncios, el sumiso periodismo maquilla a nuestros pseudo líderes y los hace ver como superhéroes del salón de la justicia, cuando la realidad es otra.

Mientras tanto…

¡Que viva el perro con perro!