Por: Estercilia Simanca Pushaina 

El 19 de junio de 2022 fueron las elecciones de la vida de los pueblos indígenas y de las comunidades negras, afrodescendientes, raizales y palenqueras de Colombia, aun cuando un significativo número de los nuestros no participó o no apoyó a Gustavo Petro Urrego, no obstante la gran mayoría de nosotros apostó libre y espontáneamente por el vivir sabroso, por el vivir sin miedo que promete el cuatrienio Petro-Marquez. Si en primera vuelta sólo nos comprometimos con nuestro voto, fue en la segunda vuelta que redoblamos esfuerzos entre amigos y familia, indecisos por el temor infundado de ser otra Venezuela y así en charlas de amigas y sin mayores pretensiones  una mañana nos encontramos Saraith Iguarán, Mara Ortega y yo en una cabina de emisora en el espacio político de Gustavo Petro dirigido por Juan Carlos Parody en Maicao.

Hablar de las propuestas de Gustavo Petro para las mujeres y los Pueblos Indígenas en un lenguaje sencillo para llegar a más personas fue nuestra apuesta, ignoro si logramos convencer a alguien mientras hablábamos del feminicidio, de la empleabilidad de la mujer y la universalidad de la salud, pero sentimos necesario exponerlo  y sobre todo ponerle nombre y rostro a nuestro voto: «Soy Estercilia Simanca y quiero que Gustavo Petro sea mi presidente» como en efecto ocurrió. Este sentimiento fue un sentimiento generalizado.
Yo voté sola, nadie me llevó, gestioné mis pasajes con un amigo Gustavo Múnera Bohorquez y una tía porque el domingo no tenía efectivo. Y así como yo, muchos Wayuu de la zona urbana y rural. Cada quien redobló los esfuerzos para dejar de ser un voto y ser dos o tres más a favor de Petro, así que en los 162.849 votos que sacó Petro no me metan como un voto de su propiedad. Ningún líder político aquí puede decir que le puso voto a Petro. Los votos fueron espontáneos y de cariño. ¡Qué tal!
Atribuirse los votos de cientos de ciudadanos de La Guajira donde el Pueblo Wayuu tuvo su participación espontánea es una falta de respeto al sentido común de los que votamos consciente e inteligente y si con esto buscan promover candidatos para las alcaldías y gobernación yo personalmente iniciaré una cruzada para que exista consulta en la escogencia de los candidatos, si participamos en la consulta para escoger al candidato para la presidencia del pacto histórico donde reconozco que el Pueblo Wayuu ni porque teniendo una candidata que hoy fuera la vicepresidenta de los colombianos brillamos por apoyar en cambio a Gustavo Petro.
Sí notan que he mencionado nombres y lo hago porque el voto tiene dueño y usted es el dueño de su voto, el voto tiene rostro y nombre, por eso nadie que no se haya medido en las urnas nominalmente puede atribuirse 162.849 votos o habiéndose medido no supere esa cantidad. Uno para tener 162.849 votos le tienen que deber 162.849 favores, parafraseando a un político de la región, Para los que esperan que diga nombre cuando encuentren la escritura pública de propiedad de los votos en una de las notarías de La Guajira lo diré.