“Servir es más grande que gobernar” – Gabriel Marcel
En Maicao se rendirá este 30 de agosto de 2025 un sentido homenaje a Hernando Samuel Iguarán Romero, al cumplirse veinte años de su partida.
El 30 de agosto de 2005, en una clínica de Riohacha, partió a la eternidad Hernando Samuel Iguarán Romero, conocido cariñosamente como Nando. Su partida dejó un vacío inmenso en Maicao y en toda La Guajira, pero también sembró un legado de servicio, liderazgo y humanismo que veinte años después sigue vivo en la memoria colectiva. Al cumplirse dos décadas de su ausencia, familiares, amigos, autoridades y toda una región se congregan para rendirle un homenaje póstumo, exaltando la vida de un hombre que entendió el poder como un medio para servir y no para servirse.
El homenaje
Maicao y La Guajira honran a Nando con un acto solemne en el cementerio árabe de la ciudad, en presencia de su familia, amigos, comunidad y autoridades.
El Concejo Municipal de Maicao, mediante proposición oficial, rinde homenaje póstumo exaltando “su calidad humana, liderazgo político y servicio a la comunidad”. El cabildo destaca que Iguarán Romero fue “un líder que trascendió la política para convertirse en referente humano en la memoria guajira, ejemplo de servicio público con honestidad y entrega familiar con amor incondicional”.
Por su parte, la Honorable Asamblea Departamental de La Guajira también se une a la conmemoración, resaltando su trayectoria como alcalde, diputado, representante a la Cámara, secretario de Hacienda y gerente de la Lotería. Resaltándolo como “un excelente profesional, de sobresalientes resultados, con vocación de servicio, recio carácter, palabra franca y espíritu solidario, que dignificó a la sociedad guajira y se convirtió en ejemplo para las presentes y futuras generaciones”.
Raíces wayuu y formación
Nacido en Uribia el 3 de febrero de 1945, en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial, fue hijo de Norberto Iguarán Weber y Escilda Romero Ávila. De ellos heredó la disciplina, la palabra empeñada y la solidaridad como principios irrenunciables. Migró a Medellín, donde culminó sus estudios de bachiller en el Colegio Anexo de la Pontificia Universidad Bolivariana, y posteriormente se graduó como abogado en la Universidad Santo Tomás de Bogotá.
Su destino lo llevó a Maicao, la ciudad donde forjó su proyecto vital: allí se consolidó como padre de familia, profesional y líder político. Dejó seis hijos, quienes más que heredar su apellido, recibieron como legado la convicción de que el esfuerzo y la disciplina siempre abren las puertas del éxito.
Vocación de servicio y liderazgo político
Desde joven mostró un espíritu de organización que primero ejerció con los suyos y luego con su comunidad. Fue concejal de Maicao en 1975 y 1984, llegando a ocupar la presidencia del cabildo municipal. En 1983 asumió como alcalde de la ciudad, cargo desde el cual impulsó la seguridad, la recuperación del espacio público y el orden ciudadano, convencido de que sin ello no había progreso posible.
A nivel departamental ocupó cargos de gran responsabilidad: Diputado, Secretario de Hacienda, Gerente de la Lotería de La Guajira y Representante a la Cámara en 1986. Su influencia política se extendió a través del movimiento conocido como “El Iguaranato”, que incidió en la elección de concejales, alcaldes, diputados y congresistas.
Pero más allá de las cifras y los cargos, Nando se distinguió por su obsesión de servir. Fue benefactor de los estudiantes de la Universidad de La Guajira, gestionando buses para transportarlos a Riohacha; abrió las puertas de su casa a toda la comunidad y fundó un bufete de abogados dedicado a defender a los comerciantes frente a abusos aduaneros. Su vida pública fue siempre un reflejo de su palabra franca, su espíritu solidario y su compromiso social.
El conservador leal y el hombre de familia
Militante fiel del Partido Conservador, identificado con el ala ospinista y pastranista, se destacó por ser un constructor de puentes y un impulsor de nuevos liderazgos, como el del exalcalde Josué Fonseca Ortiz.
En el plano personal fue esposo y padre ejemplar, marcado por la tragedia de la partida de su esposa, Donith Vergara Saucedo, en 1991. En su honor, un barrio de Maicao lleva su nombre, perpetuando así la memoria de ambos como familia servidora de la comunidad.
Entre vallenatos y letras universales
Alegre, festivo y amante del vallenato, fue amigo personal de grandes exponentes de la música y animador de tertulias culturales. Su cercanía al mundo artístico se reflejó en sus hijos Larry y Nandín, quienes con la agrupación “Los Iguarán” lograron reconocimiento nacional e internacional.
En otro gesto memorable, Hernando Samuel logró que Gabriel García Márquez visitara Maicao años después de recibir el Nobel de Literatura, demostrando una vez más su capacidad de articulador entre lo local y lo universal.
El homenaje 20 años después
Este 30 de agosto de 2025, Maicao y La Guajira honran a Nando con un acto solemne en el cementerio árabe de la ciudad, en presencia de su familia, amigos, comunidad y autoridades.
El Concejo Municipal de Maicao, mediante proposición oficial, rinde homenaje póstumo exaltando “su calidad humana, liderazgo político y servicio a la comunidad”. El cabildo destaca que Iguarán Romero fue “un líder que trascendió la política para convertirse en referente humano en la memoria guajira, ejemplo de servicio público con honestidad y entrega familiar con amor incondicional”.
Por su parte, la Honorable Asamblea Departamental de La Guajira también se une a la conmemoración, resaltando su trayectoria como alcalde, diputado, representante a la Cámara, secretario de Hacienda y gerente de la Lotería. Resaltándolo como “un excelente profesional, de sobresalientes resultados, con vocación de servicio, recio carácter, palabra franca y espíritu solidario, que dignificó a la sociedad guajira y se convirtió en ejemplo para las presentes y futuras generaciones”.
Un legado inmortal
Veinte años después de su partida, el nombre de Hernando Samuel Iguarán Romero sigue latiendo como campana en la memoria colectiva. Su vida fue una mezcla de política, cultura, amor por su pueblo y generosidad sin límites.
Hoy, Maicao lo recuerda no solo como exalcalde, diputado o representante, sino como el vecino que siempre tuvo las puertas abiertas, el amigo que acompañaba en la adversidad, el líder que supo escuchar y el guajiro que nunca renunció a servir.
Su legado no se mide en cargos, sino en la huella profunda que dejó en la gente. Como bien señala el proverbio popular: nadie muere mientras permanezca vivo en el recuerdo de su gente. Y Hernando Samuel Iguarán Romero, a veinte años de su partida, sigue vivo en el corazón de La Guajira.
