Rafael David Niño Atencio, tiene objetivos, actividades por cumplir y un proyecto de vida que se construye paso a paso. Tiene 24 años, ojos cafés y una mirada soñadora. Estudia Trabajo Social y aprende a manejar los retos propios de la vida universitaria y, mientras avanza en su formación, sueña con crear una fundación para acompañar a otras personas con discapacidad.
Después de graduarse del colegio, intentó durante dos años ingresar a la Universidad de La Guajira. Primero pensó en psicología y luego consideró otras alternativas, hasta decidirse por Trabajo Social. Hoy, en segundo semestre, habla de su carrera con la convicción de quién encontró en ella una posibilidad para comprender las desigualdades que observa a su alrededor, y en el futuro, convertirse en un profesional capaz de brindar apoyo a quienes lo necesiten.
Esa mirada hacia los demás está atravesada por su propia experiencia. Rafa, como le gusta ser llamado ya en confianza, tiene parálisis cerebral, que en su caso se manifiesta principalmente en dificultades de motricidad fina. Sin embargo, cuando habla de sí mismo, prefiere hacerlo desde lo que puede construir y no desde aquello que una condición médica podría definir. “Sin importar la discapacidad, soy una persona que ha luchado por sus sueños de ser un profesional. Eso es lo que quiero que sepan de mí, que soy una persona guerrera”, afirma.
La vida universitaria le ha exigido desarrollar nuevas habilidades. Los parciales, los recorridos por el campus, las jornadas extensas y situaciones que antes podían generarle estrés, han sido parte de un proceso de aprendizaje en el que también ha descubierto formas de autorregularse y organizarse. Hoy reconoce cambios que para él tienen un significado especial. “Ya no me estreso demasiado, sé controlar mis emociones. Estoy siendo una persona más responsable acá en la universidad con las actividades”, expresa.
Desde las aulas de Uniguajira, Rafa fortalece su formación en Trabajo Social y continúa construyendo el camino hacia su sueño de convertirse en profesional.

En ese camino, Rafa no ha estado solo, desde su matrícula Uniguajira Inclusiva, adscrita al área de Desarrollo Humano, inició un proceso de acompañamiento que contempla orientación durante la adaptación a la universidad, atención psicológica, asesorías personalizadas, seguimiento académico y articulación con docentes y directivos. Este trabajo se desarrolla en el marco de la Política para una Educación Inclusiva e Intercultural de la Universidad de La Guajira, adoptada mediante el Acuerdo 007 de 2022, que plantea la identificación de barreras físicas, culturales, actitudinales, sociales y pedagógicas, así como la implementación de estrategias que favorezcan la participación y el éxito estudiantil.
Para Laura Brito Urariyu, responsable de dicho programa, precisamente allí está uno de los aspectos fundamentales del proceso. El seguimiento a Rafa ha involucrado a docentes, dirección del programa académico y otras dependencias, generando una red que permite responder a sus necesidades sin desconocer su capacidad para tomar decisiones sobre su propia experiencia. “La responsabilidad no se ve solamente desde Bienestar; que el programa, la Vicerrectoría de Docencia y las diferentes dependencias acompañen estos procesos hace que la inclusión tenga un mayor valor institucional”, explica.
La historia de Rafa, hace parte de una conversación que Uniguajira continuará promoviendo durante la V Semana de la Inclusión ‘Miradas diversas, comunidad que crece’, que se desarrollará del 21 al 25 de septiembre. Una jornada que buscará fortalecer la reflexión sobre la diversidad, participación y eliminación de barreras y principios que hacen parte de la apuesta institucional por una educación inclusiva.
Mientras tanto, Rafa continúa haciendo lo que se propuso desde que decidió convertirse en un profesional, y, cuando habla de las personas que han sido importantes durante este proceso, menciona a Laura, a su familia, la psicóloga y al equipo de Bienestar Universitario. Y reconoce que han estado presentes en diferentes momentos en los que ha necesitado apoyo. Para él, ese respaldo no significa dejar de avanzar por sí mismo; por el contrario, forma parte del camino que le ha permitido sentirse cada vez más independiente.
María Ángel Ojeda Arzuaga
Periodista Uniguajira
