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Por Amylkar D. Acosta M. – Exministro de Minas y Energía y Miembro de número de la ACCE.

El Consejo de Estado acaba de pronunciarse anulando la elección de Nemesio Roys como gobernador de La Guajira elegido en los comicios de octubre de 2019 y vuelve de nuevo, una vez más, la interinidad. Pensando con el deseo augurábamos que con su llegada al Palacio de la Marina se hiciera un alto en el camino hacia el precipicio hacia el cual iba nuestro departamento, a punto de convertirse en una entidad territorial fallida.

La Guajira es el único departamento del país que, en medio de la crisis de gobernabilidad que lo agobia, en sólo 8 años han desfilado 15 gobernadores como la primera autoridad del mismo. La crisis ha sido tan prolongada como profunda, lo cual ha conducido a la pérdida de confianza y a la intervención por parte del Gobierno central, asumiendo las competencias que le son propias.

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Como guajiro me apena, me entristece y deploro constatar que, aunque dura lex, sed lex, el efecto práctico de este fallo del alto tribunal es que nuestro departamento vuelve a las andadas, al garete, sin rumbo fijo, como corcho en remolino, pues no se puede avanzar retrocediendo y este es un retroceso. Así no puede haber progreso, desarrollo y mejor estar en un departamento que como el nuestro acusa los peores indicadores sociales en el país y por ello mismo demanda soluciones prontas y eficaces.

Lástima que, cuando abrigábamos la esperanza y auguramos que la elección de Nemesio Roys como gobernador había sido un punto aparte en la pérdida de gobernabilidad, ahora se torno en un punto seguido de la misma y por ello cunde el desconcierto. El 1º de julio, cuando el Departamento arribaba a los 56 años de creado, se nos aguó la fiesta de celebración de este aniversario. ¡Esta es mucha saladera!

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