Juan Camilo Nariño, presidente de la ACM, hace un llamado a construir el debate minero con la gente
La conversación sobre minería en Colombia busca salir de los escritorios. En un momento donde el debate se concentra en decisiones de política pública y discusiones técnicas, desde el sector surge un llamado a aterrizar esa realidad en la vida cotidiana.
En diálogo con este medio, Juan Camilo Nariño fue enfático: “La minería no es una conversación de técnicos ni de oficinas en Bogotá. La minería está en la vida diaria de la gente: en el empleo, en las regalías, en la energía, en los materiales con los que construimos, en la transición energética”.
El planteamiento no es menor. Para el dirigente, hablar del sector como algo lejano desconecta la discusión de su impacto real. “A veces se habla del sector como si fuera algo lejano, pero detrás de una mina hay familias, proveedores, jóvenes estudiando, municipios financiando obras”, afirmó, al insistir en que la conversación debe llegar a los hogares para que se entienda “qué está en juego cuando se toman decisiones contra la minería formal”.
Incertidumbre y señales de política pública
El contexto actual, sin embargo, plantea tensiones. Desde la ACM se advierte que el principal desafío hoy es la incertidumbre. “Colombia tiene minerales, tiene empresas, tiene trabajadores y tiene regiones que quieren crecer, pero las señales de política pública no están generando confianza”, explicó Nariño.
A esto se suma, según indicó, una carga regulatoria creciente y mensajes contradictorios que terminan afectando la inversión. “Sin inversión no hay producción, sin producción no hay empleo, y sin empleo ni regalías pierden las regiones”, subrayó.
Las cifras refuerzan esa preocupación. La inversión extranjera directa en minería cayó 86 % en el último año, de acuerdo con datos del DANE, lo que, en palabras del dirigente, obliga al país a tomar una decisión de fondo: “Colombia tiene que decidir si quiere ser un país minero o si va a dejar pasar esa oportunidad”.
El carbón y el peso de La Guajira
En ese escenario, el carbón sigue ocupando un lugar central. “No es un debate ideológico, es una realidad económica”, sostuvo. Su aporte en exportaciones, regalías, impuestos y empleo formal lo mantiene como un eje relevante para la economía nacional.
En La Guajira, su impacto es aún más visible. “Cuando uno habla de carbón en La Guajira no está hablando solo de una operación minera, está hablando de miles de familias, de cientos de proveedores, de comercio, de transporte, de municipios que dependen en buena parte de esos recursos”, explicó.

La minería, además, trasciende la extracción. Dinamiza sectores como transporte, puertos, comercio, hoteles, restaurantes, construcción y servicios. “Cuando una operación minera baja su producción, no solo sufre la empresa. Sufre el transportador, el comercio del municipio, la persona que vende alimentos, la familia que depende de ese ingreso”, agregó.
El reto del desarrollo territorial
Sin embargo, el desafío no es únicamente generar recursos. Para el presidente de la ACM, el foco debe estar en cómo esos recursos se traducen en bienestar. “El reto no es solo generar recursos, sino lograr que esos recursos se vean más y mejor en la vida de la gente”, señaló.
En ese sentido, insistió en que las regalías deben materializarse en obras concretas: “tienen que convertirse en agua, vías, educación, salud e infraestructura, que la gente las vea y las disfrute”.
Desde su visión, el debate no debería centrarse en eliminar la minería, sino en mejorar la eficiencia con la que sus beneficios llegan a los territorios.
Ambiente: de la preocupación a la medición
El componente ambiental, uno de los puntos más sensibles del debate, también fue abordado. Nariño reconoció que la preocupación es válida, pero insistió en que la respuesta debe ser con hechos.
“La minería formal en Colombia no solo cumple la regulación, sino que además está elevando sus estándares de manera voluntaria”, afirmó. Como ejemplo, mencionó la implementación del estándar internacional TSM (Towards Sustainable Mining), que exige medición y reporte en aspectos como agua, biodiversidad, cambio climático y relacionamiento comunitario.
“Esto no es un discurso, es medición pública con indicadores reales”, explicó. A esto se suman acciones concretas en territorio como monitoreo ambiental, recuperación de áreas intervenidas y gestión eficiente de recursos naturales. “Pasamos de promesas a resultados medibles, y eso es clave para construir confianza”.
Transición energética y el rol de la minería
En el contexto global, la minería también se conecta con la transición energética. Para el dirigente, el proceso no puede entenderse como una sustitución inmediata, sino como una suma progresiva de capacidades.
“La transición energética necesita más minería”, afirmó, al explicar que minerales como los utilizados en paneles solares, turbinas eólicas y baterías son esenciales para ese cambio.
Pero además, introdujo un concepto clave: la “adición energética”. “La descarbonización no se logra apagando fuentes actuales, se logra sumando nuevas fuentes de manera ordenada. Si no hay adición, se genera escasez y pérdida de competitividad”, advirtió.
En este punto, La Guajira vuelve a ser protagonista. Con carbón, viento y sol, el departamento concentra una vocación energética única. “No es carbón contra renovables. Es cómo usamos las fortalezas del territorio para generar más empleo, más energía y más desarrollo”, sostuvo.
Retos y mirada hacia el territorio
De cara al futuro, Nariño identificó tres retos principales: recuperar la confianza para atraer inversión, garantizar estabilidad jurídica y demostrar que la minería puede ser compatible con sostenibilidad y desarrollo territorial.
Finalmente, su mensaje hacia La Guajira es claro: escuchar. “Voy a La Guajira a escuchar a las comunidades, a los trabajadores, a las autoridades, a los empresarios”, señaló.
Y concluyó con una idea que atraviesa toda la conversación: “Este departamento ha sido clave para la economía del país y seguirá siéndolo. Pero ese futuro tiene que construirse con la gente, no contra la gente”.
