Las ‘Cayuqueras’ impulsan el cuidado del ecosistema manglar a partir del turismo comunitario

Por: Yileidys Andrades Mercado

En un delta donde el manglar cedió terreno a lo largo y ancho del silencioso río Ranchería que recorre varios municipios de La Guajira, un grupo de hombres y mujeres wayúu lleva consigo una de las misiones más importantes  de nuestros tiempos; proteger el ecosistema que abarca esta fuente hídrica y todas las especies que habitan en él, tales como el cangrejo azul, las babillas, la garza nevada, el rey guajiro, la ibis escarlata, iguanas y una cantidad de aves que deslumbran las miradas de quienes visitan esta zona de Riohacha, en medio de un paseo que ofrece una mezcla de inmersión cultural y ecoturismo.

Ese río Ranchería que desemboca en las playas de Riohacha ha sido un espejo que refleja la falta de educación y cultura ambiental por parte de algunos locales y visitantes de la capital guajira. Esta cuenca hídrica es quizá solo una cifra más en los tesoros y espacios que en ocasiones parecen no ser valorados en el departamento de La Guajira. A menudo, el río arrastra bolsas plásticas, trozos de mangles lastimados junto a una fauna magullada por la inmersión del hombre en espacios donde las afectaciones suelen ser irreversibles.

Lo positivo de todo esto es que siempre hay personas que generan cambios en los procesos con el único objetivo de proteger, cuidar y mantener esos ecosistemas vitales para la ciudad. Aunque indefenso, el sistema ecológico del Ranchería alberga especies anfibias, diferentes tipos de mangle y aves que encuentran refugio y alimento en una cadena alimenticia que los habitantes de Riohacha están obligados a proteger.

Un recorrido de conexión con el medio ambiente

‘Las cayuqueras’ son unas embarcaciones artesanales que se destacan sobre el río Ranchería por su forma estructural, los llamativos colores y ese impresionante parecido con las trajineras que turistas de todo el mundo disfrutan en Xochimilco en México. Son alargadas y funcionan con un motor pequeño; a una la llaman ‘la riohachera’ y a la otra ‘la sanjuanera’, nombres de municipios del departamento de La Guajira.

Los indígenas wayúu de la comunidad El Pasito, administran los recorridos que salen de Riohacha hasta su territorio en unas hermosas rancherías en zona rural del municipio de Manaure. Los turistas convencidos por el paraje son los invitados especiales a quienes se les ofrecen artesanías, comida tradicional, un recorrido por la ranchería, avistamiento de aves y hasta practicar los bailes de la etnia en una inmersión que se convierte en una escena imborrable para cualquier memoria.

“Nuestras acciones van encaminadas a la protección, manutención y cuidado del río Ranchería que tanto nos ha dado”, explicó Claudia Cotes, líder del proyecto de Las Cayuqueras.

En este espacio toda la naturaleza comunica, pero no todo tiene el color de un ibis, un ave milenaria que recorre este afluente; aún se puede ver y oler el flagelo de la conducta humana. A pesar de eso, existe un arduo trabajo artesanal por la recuperación del espacio y la satisfacción a causa de la esperanza por la fauna presente.     

“Ahora que veo esto de las cayuqueras, me doy cuenta que si le han estado trabajando, que este lugar es fuente de vida, cultura y genera trabajo para muchas personas. Después del paseo mi percepción cambio bastante y veo que es un lugar con una importancia social y ambiental muy grande”, dijo Darlenys Arengas, una habitante de la ciudad que disfrutó de la experiencia.

Actores del ecoturismo y la protección ambiental

Esta iniciativa, emprendida desde la necesidad de la búsqueda de un equilibrio ambiental, ha generado un impacto positivo a nivel natural, como lo es poder recuperar la navegabilidad del río, la promoción ecoturística sostenible, la conservación y el regreso de fauna invaluable para el departamento.  

En el recorrido se puede observar, además, un distintivo del territorio, que es la presencia de cuatro tipos de manglares como lo son el mangle rojo, mangle negro, mangle blanco y mangle botoncillo. Todos representan, una riqueza natural, entendiendo los múltiples beneficios de este tipo de ecosistemas; los mangles se caracterizan por ser una de las principales barreras de protección costera, generar biodiversidad, ser catadores de dióxido de carbono y un filtro natural del agua.

“Los manglares son ecosistemas sensibles pero con altos beneficios porque son una barrera natural que disminuye la acción de los vientos sobre las costas, impiden que el desierto nos invada por completo, producen alimentos para peces, ejercen un equilibrio en el suelo y disminuyen la temperatura ambiental”, manifestó Ricardo Benítez, un ingeniero ambiental estudioso de las funciones de los manglares.

Durante el inicio de este proyecto, el gobernador Jairo Aguilar Deluque resaltó que ha sido el trabajo colaborativo el único responsable de que hoy se pueda ofrecer esta experiencia cultural, ambiental y turística. “Hoy estamos aquí gracias a las asociaciones y comunidades que han defendido por años esta cuenca hídrica. Ya hemos recuperado 1.5 kilómetros y vamos por más. Esta es una deuda histórica con nuestro territorio” sostuvo.  

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza o WWF, las especies de agua dulce han disminuido en promedio un 75% desde 1970 a 2020, siendo los ríos uno de los ecosistemas más afectados por la contaminación, la sobreexplotación y la degradación ambiental.

Las Cayuqueras son un ejemplo de lo resiliente que es la naturaleza cuando los seres humanos se esfuerzan por su protección. Desde donde se brinda la experiencia que encuentra un equilibrio perfecto entre la protección del medio ambiente y el impulso hacia un turismo responsable y comunitario.

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