Vocerías, medios y redes, así ha cambiado la comunicación presidencial en Colombia

Las orientaciones reportadas sobre la relación del Gobierno de Abelardo de la Espriella con los medios vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que ha acompañado a distintas administraciones: ¿cómo debe comunicarse un Gobierno y quiénes deben hacerlo en su nombre?

Cada Gobierno llega al poder con una manera particular de contar el país. Hay palabras que se convierten en conceptos centrales, mensajes que buscan identificar una administración y formas distintas de relacionarse con los ciudadanos y con los medios de comunicación.

En Colombia, esa evolución puede verse en expresiones como “Seguridad Democrática”, “Prosperidad para Todos”, “El futuro es de todos”, “Colombia, Potencia Mundial de la Vida” y “La Patria Milagro”. También en la manera en que cada Presidencia ha organizado sus equipos de comunicaciones, sus vocerías y los canales a través de los cuales transmite sus decisiones.

La discusión vuelve ahora al centro de la conversación pública a raíz de las orientaciones sobre el relacionamiento con los medios que fueron divulgadas esta semana por varios medios y que atribuyen al Gobierno de Abelardo de la Espriella nuevas pautas para entrevistas, ruedas de prensa, declaraciones y preguntas de los periodistas.

Según informó la Unidad Investigativa de Caracol Radio, una de las actas de reuniones entre responsables de comunicaciones de varios ministerios y María Fernanda Sandoval, jefa de comunicaciones de la Casa de Nariño, contiene instrucciones según las cuales los ministros podrían entregar declaraciones durante eventos, recorridos o inspecciones, pero sin espacio para preguntas de los periodistas.

También se habría indicado que los viceministros no actuarían como voceros del Gobierno y que los anuncios de mayor relevancia quedarían concentrados en el Presidente. El periodista Miller Soto tendría, según el reporte, intervenciones diarias como vocero presidencial.

Otro aspecto señalado en los reportes es el uso de las redes sociales personales de los funcionarios. Según lo divulgado, las comunicaciones oficiales deberían concentrarse en las cuentas institucionales y los funcionarios podrían replicarlas en sus perfiles. Este cambio también resulta relevante para el periodismo, pues las redes sociales de ministros y otros servidores públicos se han convertido en fuentes habituales para conocer anuncios, posiciones y decisiones de Gobierno, además de facilitar el seguimiento directo de su gestión.

La información generó interés porque toca directamente una de las acciones habituales de los funcionarios frente a los medios: explicar las decisiones de sus respectivas carteras y responder a las preguntas que surgen de la actualidad.

Sin embargo, estas nuevas orientaciones deben entenderse dentro de un marco de vocerías que ya había sido establecido formalmente por el Gobierno.

Una vocería presidencial ya regulada

En abril de 2026, durante el Gobierno de Gustavo Petro, la Presidencia expidió la Directiva Presidencial 03, sobre lineamientos en materia de vocerías del Gobierno nacional.

El documento establece que la vocería principal y oficial corresponde al Presidente y señala que los ministros y directores de departamentos administrativos pueden ejercer vocería sobre asuntos propios de sus carteras, previa autorización expresa del Presidente. También establece mecanismos de coordinación de las comunicaciones públicas con la Secretaría de Comunicaciones de la Presidencia.

Por tanto, la definición de una vocería principal en cabeza del Presidente y las reglas para que otros funcionarios hablen en nombre del Gobierno no aparecen por primera vez en las orientaciones divulgadas en septiembre.

Lo que ahora genera una discusión adicional es la forma en que esas reglas estarían siendo llevadas al contacto cotidiano con los medios, particularmente en lo relacionado con entrevistas y preguntas.

Hay, además, una diferencia que conviene mantener clara: la Directiva Presidencial 03 es un documento oficial publicado por el Gobierno, mientras que las instrucciones específicas conocidas en septiembre proceden de un acta que Caracol Radio asegura haber conocido.

El País señaló posteriormente que se trataría de notas tomadas por un funcionario durante una reunión y que el Gobierno no ha aclarado públicamente su carácter oficial.

Más allá de estas orientaciones sobre el relacionamiento con los medios, el Gobierno ha recurrido a otros canales de comunicación directa con la ciudadanía. De la Espriella ha utilizado las alocuciones presidenciales para comunicar decisiones y fijar posiciones sobre asuntos de Gobierno, incluidas intervenciones realizadas en domingo. Esta herramienta le permite transmitir directamente su mensaje a la ciudadanía, sin depender exclusivamente de las ruedas de prensa o de las declaraciones de otros funcionarios.

Al mismo tiempo, la Presidencia continúa acreditando a medios de comunicación para el cubrimiento de determinados eventos en los que participa el Presidente. Esto permite que periodistas de distintos medios estén presentes en actividades oficiales y realicen su cobertura, aun cuando las nuevas orientaciones reportadas por algunos medios planteen cambios en la dinámica de las declaraciones y las preguntas.

Por ello, esta nota diferencia entre lo establecido formalmente mediante una directiva presidencial y las orientaciones que han sido reportadas por distintos medios.

“Patria Milagro”, la narrativa del nuevo Gobierno

Las instrucciones reportadas no se limitarían a definir quién puede hablar ante los medios. También establecerían una línea narrativa para las comunicaciones institucionales.

Según Caracol Radio, entre los mensajes que deberían aparecer de manera recurrente están “entregar esperanza”, “se fueron los tiempos malos” y “estamos reconstruyendo juntos la patria milagro”. El objetivo señalado en el reporte sería conectar el mensaje gubernamental tanto con quienes votaron por De la Espriella como con quienes no lo respaldaron electoralmente.

La construcción de una narrativa gubernamental no es, en sí misma, una novedad.

Los gobiernos necesitan conceptos que permitan identificar sus prioridades y explicar sus decisiones. Esas expresiones terminan funcionando como una especie de marco para buena parte de la comunicación institucional.

Lo que cambia de una administración a otra es el contenido de la narrativa, los canales utilizados y el grado de centralización del mensaje.

Para entender el momento actual resulta útil revisar algunos antecedentes.

Uribe: “Seguridad Democrática” y un Manual de Estilo

Durante los dos gobiernos de Álvaro Uribe, la “Seguridad Democrática” se convirtió en uno de los principales conceptos para explicar la acción gubernamental.

La seguridad, la recuperación territorial y el fortalecimiento de la autoridad del Estado ocuparon un lugar destacado en el discurso presidencial.

Pero aquella administración también dejó un antecedente concreto en materia de organización de la comunicación oficial.

En 2009, la Secretaría de Prensa de la Presidencia publicó la segunda edición del Manual de Estilo de la Secretaría de Prensa, un documento que reunía orientaciones sobre lenguaje, elaboración de noticias, titulares, comunicados, declaraciones, discursos, entrevistas y otros productos de comunicación. La propia Presidencia conserva el registro de esa publicación en su archivo histórico.

El manual generó debate por algunas de sus recomendaciones relacionadas con el lenguaje político y la forma de referirse a asuntos del conflicto armado.

Entre las disposiciones reseñadas en su momento figuraban referencias a términos como “Patria” y orientaciones sobre la manera de referirse a organizaciones armadas y a determinados conceptos relacionados con el conflicto.

Pero existe una precisión importante: el Gobierno de entonces aclaró que el manual estaba dirigido a los comunicadores que trabajaban con el Ejecutivo y no constituía un manual obligatorio para todos los periodistas del país.

La comunicación de Uribe también se caracterizó por una relación directa del Presidente con los ciudadanos, especialmente mediante los Consejos Comunales, espacios en los que ministros y funcionarios tenían una exposición pública frecuente y se abordaban problemas de los territorios.

Santos: prosperidad, paz, equidad y educación

Con Juan Manuel Santos cambió buena parte del lenguaje gubernamental.

El Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 se denominó “Prosperidad para Todos”. Para el segundo mandato, el PND 2014-2018 recibió el nombre “Todos por un Nuevo País: Paz, Equidad, Educación”.

Esos conceptos resumieron buena parte de las prioridades que el Gobierno buscaba comunicar: prosperidad y crecimiento durante el primer periodo y, posteriormente, una agenda marcada por la paz, la equidad y la educación.

La segunda administración Santos estuvo además fuertemente marcada por las negociaciones y posteriormente por el acuerdo de paz con las FARC, que ocupó buena parte de la agenda nacional.

En cuanto a la relación con los medios, las ruedas de prensa y las declaraciones de ministros y otros funcionarios hicieron parte de los mecanismos utilizados para explicar decisiones y asuntos de Gobierno.

La diferencia frente a otras administraciones no estuvo tanto en la existencia de una narrativa, sino en el contenido de esa narrativa y en el contexto político en el que se desarrolló.

Duque: “El futuro es de todos”

Durante el Gobierno de Iván Duque encontramos otro antecedente importante en materia de comunicación institucional.

En abril de 2019 fue expedida la Directiva Presidencial 03 de 2019, dirigida a ministros, directores y representantes legales de entidades del Ejecutivo.

La norma estableció lineamientos para definir las estrategias institucionales de comunicación y mecanismos de coordinación con la Consejería Presidencial para las Comunicaciones. También contempló procesos de revisión de campañas y comunicaciones institucionales.

La estrategia estuvo acompañada por el concepto “El futuro es de todos”, junto con una guía de identidad institucional.

El documento planteaba que los ministerios y entidades debían trabajar bajo una identidad común y señalaba cuatro conceptos para orientar la comunicación: “Juntos”, “Optimismo”, “Construir” y “Consistencia”. También indicaba que el tono debía ser constructivo y que la comunicación debía mantener coherencia entre las diferentes entidades del Gobierno.

Este antecedente resulta relevante porque demuestra que la coordinación de la comunicación de ministerios y entidades desde la Presidencia no comenzó con el actual Gobierno.

Sin embargo, la Directiva 03 de 2019 no puede confundirse con el Manual de Estilo de la época de Uribe. Fueron instrumentos diferentes y respondieron a objetivos distintos.

Petro: “Colombia, Potencia Mundial de la Vida” y redes sociales

Durante el Gobierno de Gustavo Petro, el concepto “Colombia, Potencia Mundial de la Vida” acompañó buena parte de la comunicación oficial.

A este se sumaron expresiones como cambio, paz total, justicia social y transición energética, que marcaron buena parte del discurso de la administración.

Una de las diferencias más visibles estuvo en el peso adquirido por las redes sociales, particularmente X, como canal directo entre el Presidente y los ciudadanos.

Petro utilizó esta plataforma para anunciar decisiones, fijar posiciones políticas, reaccionar frente a coyunturas y comunicar instrucciones a funcionarios.

En septiembre de 2024, la Presidencia expidió la Directiva Presidencial 07, relacionada con los deberes de los funcionarios públicos frente a la libertad de expresión y el respeto a la libertad de prensa.

Este antecedente es relevante porque muestra que la relación entre el Gobierno y los medios también ha sido objeto de orientaciones formales en administraciones anteriores.

La discusión actual, sin embargo, se concentra en otro aspecto: cómo se organizan las vocerías y hasta dónde llega la centralización de la interacción de los funcionarios con los periodistas, según las orientaciones reportadas.

¿Es un modelo estadounidense?

La estructura reportada para el Gobierno de De la Espriella también ha generado comparaciones con la forma de comunicación de la Casa Blanca, especialmente por el protagonismo de un portavoz presidencial.

Pero sería demasiado simple afirmar que se trata de una copia del modelo estadounidense.

La existencia de un portavoz presidencial fuerte es habitual en Estados Unidos, donde la Casa Blanca concentra buena parte de la comunicación oficial en su secretario o secretaria de prensa.

Sin embargo, la centralización del mensaje presidencial y el uso de voceros también aparecen en distintos países latinoamericanos.

En Colombia hubo esfuerzos por coordinar las voces del Gobierno. En 2022, por ejemplo, Alfonso Prada fue designado como portavoz del Gobierno, en un momento en que la administración buscaba mayor coordinación del discurso oficial.

En El Salvador, Nayib Bukele ha desarrollado una estrategia de comunicación política fuertemente apoyada en redes sociales, con una comunicación directa entre el Presidente y sus seguidores.

En Argentina, el Gobierno de Javier Milei también ha dado un papel destacado al portavoz presidencial. Manuel Adorni se convirtió en una de las principales figuras de la comunicación oficial y su modelo de ruedas de prensa ha sido comparado con el de la Casa Blanca.

También se han presentado tensiones entre el Gobierno argentino y determinados medios y periodistas, incluida una restricción temporal de acceso de periodistas acreditados a la Casa Rosada en 2026.

Estos ejemplos permiten hablar de una tendencia internacional hacia una comunicación presidencial más centralizada y apoyada en canales digitales, pero no permiten afirmar que el modelo reportado actualmente en Colombia sea idéntico al de otro país latinoamericano.

Cada Gobierno combina esas herramientas de manera diferente.

La mirada desde quienes producimos contenidos

Para quienes trabajamos en la producción de contenidos periodísticos, institucionales y digitales, la discusión tiene una dimensión que va más allá de las posiciones políticas.

Esta precisión no es un asunto menor. En periodismo, especialmente cuando se trata de la relación entre Gobierno y medios, la precisión sobre la fuente y el alcance de cada afirmación es tan importante como la noticia misma.

Un Gobierno necesita organizar su comunicación. Necesita definir quién habla, evitar contradicciones, establecer canales oficiales y determinar cuáles anuncios corresponden directamente al Presidente. Eso lo entendemos. Desde ese punto de vista, tener una estrategia de comunicación y coordinar el mensaje institucional no resulta extraño.

Los medios, por su parte, tienen la responsabilidad de informar, preguntar, contrastar y hacer seguimiento a las decisiones públicas.

Una declaración preparada permite a una entidad transmitir con precisión el mensaje que quiere comunicar. Una pregunta periodística cumple otra función: permite ampliar una información, solicitar una explicación, contrastar un dato o plantear un aspecto que no estaba incluido en la declaración inicial.

Ambas funciones son diferentes.

Entendemos que esto tampoco significa que un ministro tenga que responder cualquier pregunta en cualquier circunstancia. Un Gobierno puede establecer protocolos para sus funcionarios y definir los momentos y canales en los que comunica.

Pero desde la perspectiva de quienes producen información, la posibilidad de preguntar hace parte de la construcción periodística de una noticia.

Cuando esa posibilidad disminuye, el trabajo de los medios en ruedas de prensa, eventos o inauguraciones puede cambiar. La reportería, que hace parte habitual del ejercicio periodístico, se apoya en la búsqueda de fuentes independientes, documentos públicos, bases de datos, expertos, fuentes técnicas, comunidades, académicos y otras voces para completar y contextualizar la información oficial. Las preguntas directas a los funcionarios permiten, además, ampliar o precisar la información de manera más ágil durante estos espacios.

En tiempos de inmediatez, cuando la información circula y se publica cada vez más rápido, este trabajo puede verse desplazado por la necesidad de informar primero; sin embargo, sigue siendo fundamental para construir contenidos propios, contrastados y con contexto.

Para los medios regionales y locales, además, el asunto puede ser todavía más relevante. Una comunicación excesivamente concentrada en un solo funcionario podría dificultar el acceso directo de periodistas de los territorios a ministros, directores y funcionarios responsables de políticas que tienen efectos concretos en las regiones.

Además, puede generar una dificultad cuando se trata de asuntos técnicos o decisiones que requieren explicaciones directas de los responsables de cada sector.

Lo que merece seguimiento periodístico es cómo se aplicarán las nuevas orientaciones en la práctica, qué espacio tendrán los ministros y otros funcionarios para explicar sus decisiones y cómo evolucionará la relación entre el Gobierno y los medios.

Y en esa relación entre comunicar, informar y preguntar también se juega una parte importante de la conversación pública.