Por: Tonia Tinoco Siosi
Administradora Turística y Hotelera | Magíster en Alta Dirección y Desarrollo Hotelero
El pasado 23 de abril, durante la 5° Convención del Sector de Alojamiento, el presidente ejecutivo de Cotelco, José Andrés Duarte, presentó un diagnóstico contundente: Colombia perdió 1,1 millones de visitantes internacionales entre 2024 y 2025, una caída del 15,4 % en un año en el que el turismo mundial creció 4 %. El gremio puso sobre la mesa varios ejes del deterioro, entre los cuales sobresalen dos: la seguridad y la informalidad. Los secuestros aumentaron 211 % en el segundo semestre de 2025 y 103 % en ciudades capitales en el primer bimestre de 2026; los bloqueos viales crecieron 12,8 % entre 2023 y 2025, con 837 episodios el año pasado; y la vivienda turística informal ya representa el 77,6 % de los establecimientos con Registro Nacional de Turismo. La conclusión del gremio es nacional: Colombia necesita una hoja de ruta y un IVA diferencial del 5 % para hotelería y tiquetes. La conclusión es válida. El problema es que, leída desde el Caribe colombiano, esa hoja de ruta nacional única va a llegar mal a por lo menos uno de los tres Caribes que el sistema estadístico colombiano reconoce.
Tres Caribes, tres realidades
La Encuesta Mensual de Alojamiento (EMA) del DANE, fuente estadística oficial del sector hotelero en Colombia, divide al Caribe colombiano en tres unidades: Cartagena, que por su volumen merece categoría propia; la región Costa Caribe, que reúne Atlántico, Cesar, La Guajira y Magdalena; y Golfo de Morrosquillo y Sabana, que agrupa Bolívar (sin Cartagena), Córdoba y Sucre. Esa desagregación, definida hace más de una década, ya no captura la diversidad de modelos turísticos del Caribe de 2026. En la primera región conviven destinos con perfiles tan distintos como el turismo de negocios y Carnaval de Barranquilla, el turismo cultural de Valledupar, el sol-y-playa de Santa Marta y el turismo emergente con identidad wayuu de Riohacha. Cuatro modelos turísticos, una sola cifra estadística. La actualización de esa estructura regional no es un asunto menor: es la condición técnica para que la política pública pueda diseñarse con bisturí y no con brocha.
La inseguridad pega distinto en cada Caribe
Cotelco identificó la seguridad como uno de los factores más críticos del 2025, y aquí la mirada regional se vuelve clave. Los travel warnings, en particular las alertas de nivel 3 emitidas por Estados Unidos, golpean con especial fuerza a destinos con alta dependencia del turismo internacional formal: Cartagena es el caso obvio, donde el gremio estima que estas alertas pueden reducir hasta en 25 % la llegada de turistas estadounidenses. Pero ese mismo travel warning tiene poco efecto sobre el flujo de Tolú o Coveñas, cuya demanda es nacional y llega por carretera. En el Caribe terrestre, lo que pega son los bloqueos viales, que crecieron 12,8 % en dos años y generaron pérdidas calculadas en 11,3 billones de pesos. Para Riohacha, Santa Marta y los destinos del Golfo, un bloqueo en la Ruta del Sol, la Troncal del Caribe o la vía Riohacha-Santa Marta tiene impacto inmediato en reservas, ocupación y reputación. Los datos del propio Cotelco confirman esa asimetría sin nombrarla: mientras Cartagena se enfría con caídas de ocupación notorias, el Golfo de Morrosquillo es la única región Caribe que cerró 2025 con crecimiento, registrando un alza de 4,7 % en ingresos reales año corrido a mayo. Una política de seguridad turística que no distinga entre estos perfiles termina invirtiendo recursos donde no resuelve y dejando desatendido lo que sí impacta.
La informalidad y el IVA: una medida nacional con efectos regionales asimétricos
La propuesta del IVA diferencial al 5 % busca cerrar la brecha de 19 % que, según Duarte, separa los precios de la hotelería formal de la informal. La medida es razonable, pero sus efectos no serán iguales en todo el país. En Cartagena, donde los grandes hoteles formales operan con tarifas internacionales en dólares y absorben costos con economías de escala, la reducción del IVA principalmente protege márgenes y retiene demanda existente. En el Caribe terrestre y en el Golfo, donde predominan establecimientos pequeños y familiares —el modelo dominante en Colombia, según el propio gremio—, una reducción del IVA tiene efecto multiplicador: permite competir contra la informalidad local sin sacrificar formalización, y abre espacio para crecer hacia segmentos de demanda nacional que hoy se están yendo a la vivienda turística no registrada. El dato del 77,6 % de establecimientos RNT en vivienda turística, concentrada en siete departamentos, es alarmante a nivel nacional, pero su solución no puede ser homogénea: en Cartagena se traduce en regulación de plataformas y control urbano; en Riohacha y Tolú, en formalización acompañada con incentivos y oferta de capacitación. La misma medida tributaria, leída desde el territorio, exige acompañamiento diferenciado.
La hoja de ruta que sí puede funcionar
Duarte tiene razón en pedir una hoja de ruta basada en datos oficiales. La pregunta es qué tan oficiales son los datos cuando agrupan realidades que la política pública necesita distinguir. La hoja de ruta debe empezar por dos pasos previos antes de cualquier medida sectorial. Primero, una actualización de la regionalización estadística del DANE que reconozca los modelos turísticos diferenciados que coexisten en el Caribe colombiano, particularmente en una región que reúne cuatro departamentos con vocaciones turísticas tan distintas. Segundo, un diseño de política con escalas regionales: medidas de seguridad ajustadas a la naturaleza del riesgo en cada destino —travel warnings versus bloqueos viales—, y un IVA diferencial acompañado de programas de formalización pensados para el tejido de hotelería pequeña y mediana que predomina fuera de Cartagena.
Cierre
La caída del turismo es real y sus causas, las que Cotelco enuncia, son acertadas. Pero el Caribe colombiano no es un solo destino, y la política pública que se diseñe sobre el promedio nacional va a beneficiar de manera desigual a los tres Caribes que las propias cifras oficiales reconocen. Cartagena, la Costa Caribe y el Golfo de Morrosquillo enfrentan un mismo deterioro con causas distintas y soluciones que no se intercambian. La hoja de ruta que pide Cotelco será robusta cuando logre nombrarlos a los tres.
