Por Estercilia Simanca Pushaina

Este 22 de diciembre lleva arroz, frijol,  lentejas, huevos, aceite, sal, sardinas, atún, y que este sea su regalo de navidad. Carrera 23 No. 18-48 (Casa azul)

Todos los habitantes de Maicao sabemos que pasa en el sector denominado “Mercadito guajiro” es un fragmento de lo que se conoce en Bogotá como “La calle del Bronx” y que ninguna administración ha sido capaz siquiera de pisar al interior del corazón de Maicao, porque guardando las proporciones el corazón de Maicao queda ahí y no en el centro. Es probable que una vez al mes a los habitantes de Maicao nos toque entrar al “Mercadito guajiro” a buscar unos kilos de caprino, alimento casi obligatorio en los hogares de Maicao y el ritual para disfrutar un delicioso chivo asado comienza explorando ese lugar. El olor a sangre espesa y tibia nos invade, pringos de ella caen en nuestra ropa, mientras los Wayuu hacen los sacrificios de los animales y seleccionan como cirujanos las partes del cordero sacrificado: las vísceras, la pulpa, las costillas, para que ustedes puedan escoger y así mientras nosotros vamos a buscar chivos, otros van a rescatar a quienes pasan desapercibidos o miramos despectivamente por consumir drogas.

El pastor Alexander Márquez Rodríguez es quizás el único que está haciendo la labor que le corresponde al Estado, rescatar literalmente del infierno a hombres y mujeres y así sin ningún tratamiento de desintoxicación, ni terapia psicológica, psiquiátrica, la que sea que corresponda los trae a la “Casa azul” del barrio Pastrana, donde a punta de oración y contención trata de sacarlos del mundo de las drogas. Algunos de ellos venidos de alguna parte de Colombia o de Venezuela, otro con una hija que lo espera en España, pero que se rehúsa a viajar hasta no estar totalmente recuperado, una mujer y su pequeño hijo que lucha para no regresar al “Mercadito guajiro” pese al insistente pedido de su marido que no aguantó tanta contención y abandonó el proceso.

“Esto lo hago con la ayuda de Dios, no recibo apoyo de las autoridades”, manifiesta el pastor Alexander, por eso todos los días de semana salen a vender bolsas negras para la basura y los domingos van de casa en casa a pedir granos en los que se cuentan kilos de arroz, lentejas, frijoles, también lograr donaciones en aceite, sal, azúcar y poder tener la alimentación de la semana.

Hay Historias de historias en la “Casa azul” historias de hombres y mujeres que por alguna razón se dejaron llevar por las drogas, dejando todo atrás, la mayoría con hogares donde probablemente los esperan, un día salieron y no regresaron más _No quiero que mi mamá me vea así _ y cuando no es una mamá, es un hijo o una hija, una esposa o un esposo de quien se esconden, pero en cada historia hay alguien que los espera o alguien a quien buscar o recuperar.

Hoy esta breve nota, porque ante semejante obra que habla por sí sola las palabras sobran, quiero que iniciemos la campaña “Una tonelada de granos para continuar” que llevemos a la “Fundación Rescatados por su sangre” ubicada en la Carrera 23 No. 18-48 (Casa azul) Barrio Pastrana del municipio de Maicao, lo que te nazca dar: arroz, frijol,  lentejas, huevos, aceite, sal, sardinas, atún, el día 22 de diciembre y que este sea su regalo de navidad.

Particularmente me sumo a esta causa porque hay jóvenes de mi etnia que desean recuperarse, porque hay técnicos profesionales, mujeres con un oficio que abandonaron mientras caminaban en los laberintos psicoactivos y hoy sólo buscan retornar a casa completamente recuperados.

El Estado en cabeza de los alcaldes de Maicao que han pasado, no sé si del actual, los habitantes en situación de calle nunca estuvieron en los planes de gobierno, nos toca como sociedad civil coadyuvar esta labor. Si quieres aportar a la sociedad contribuye con lo que te nazca dar.