*Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad de sus creadores y no reflejan la posición editorial de revistaentornos.com

Por Ethel Carolina Cerchiaro Figueroa.

El mundo para las mujeres está cambiando positivamente, lo que además de cierto es notorio y en consecuencia nos impone trabajar cada día y cada vez más en procura de erigirnos sobre nuestro propio yunque contra todo y contra todos, especialmente, por cuanto en la medida que, nos vean como un ejemplo a seguir, surgirán más obstáculos y obligadas estaremos a trabajar más, esforzarnos, multiplicarnos, toda vez que mientras más ascensos logremos, más estaremos en la mira constante de una ciudadanía que no está acostumbrada a oír, escuchar ni atender voces femeninas dirigiendo los destinos de una colectividad como la nuestra; y peor, sí adelantan en todos los órdenes y niveles obras de relevancia producto de su administración, gestión y gerencia públicas que ayudarán al desarrollo y crecimiento de sus regiones.

Tenemos la obligación ciudadana de darnos a la tarea de trabajar activamente en política, responsabilizarnos en la búsqueda incesante de lograr cambios y transformaciones, defender conceptos, crear caminos, abrir oportunidades; entender, comprender y demostrar que merecemos respeto, que nos sobran méritos para empoderarnos y posicionarnos, llegar adonde se desea, siendo categórico e imperativo, por lo tanto tener para lo cual, carácter, criterio, voluntad, decisión, prepararnos académicamente, trabajar con ahínco en tal propósito, seguras que más temprano que tarde lograremos vencer diferencias.

Contenido sugerido:

Son tiempos estos para seguir evolucionando, ir tras mejores y superiores desarrollos, convertirnos en referente de lo bueno y mejor, luchar por mayor equidad e igualdad en oportunidades, libertad y esperanza. Ser referentes en la búsqueda de lo positivamente diferente; y si bien es bueno y valioso respetar convicciones, mejor aún mantenernos firme ante cualquier adversidad y aceptar el reto de generar cambios efectivos.

Seamos orgullosas de ser mujeres, entender ese orgullo como ese motor inalienable de nuestra lucha, en ruta a potenciar los cambios que la sociedad demanda y en manera urgente e importante requerimos, siendo esencial despojarnos de prejuicios y empezar a construir una sociedad inclusiva y equitativa que mire con optimismo el presente y el porvenir. Obligadas estamos a ser luz, estrella luminosa y rutilante, equilibrio, guía, proyección. Ayudar a fundamentar cosas mejores para nuestros municipios y departamento, en ruta a proyectarnos regional, nacional e internacionalmente. Repito, como lo he dicho muchas veces en mis artículos, como departamento tenemos todo para ser un ente territorial de primera condición, ojalá no lo olvidemos nunca y procedamos en consecuencia. El futuro es promisorio, de nosotros depende.

ethelcerchiaro@hotmail.com