Luisa Gómez, una docente wayuu que transforma desde el ejemplo

Por Yudeth Yarima Gomez Ipuana

Una mirada al poder transformador de la educación en las comunidades wayuu.

Quiero detenerme a resaltar la labor de aquellos docentes que transforman la vida de sus estudiantes a través del ejemplo, el compromiso y el amor. Educadores que encaminan su trabajo hacia proyectos de largo aliento, con la firme convicción de que cada esfuerzo, por pequeño que parezca, puede hacerse realidad.

En estos días tuve la oportunidad de acompañar a la profesora Luisa Gómez, mujer wayuu Jüsayu de la comunidad de Winküalü, quien con su pasión y compromiso por impulsar iniciativas que cambian vidas, participó como ponente en la Séptima Conferencia Internacional sobre Planificación Familiar (CIPF), realizada del 1 al 6 de noviembre en Bogotá D.C.

Este evento reunió delegaciones de distintas partes del mundo, conformadas por líderes, defensores e innovadores en el ámbito de la salud y los derechos sexuales y reproductivos (SDSR), con el propósito de intercambiar experiencias, fortalecer alianzas y avanzar hacia la garantía plena de estos derechos para todas las personas.

Durante su intervención, la profesora Gómez compartió su experiencia en la implementación del programa Valiente de Profamilia en el municipio de Uribia, destacando el impacto que ha tenido desde 2019 en maestras, maestros y comunidades educativas. Entre los principales logros mencionó la reducción del embarazo en adolescentes en los últimos dos años y el fortalecimiento de las capacidades en autocuidado y toma de decisiones informadas.

Con profunda convicción, reafirmó que trabajar desde la Educación Integral en Sexualidad (EIS) transforma vidas. También subrayó la necesidad de ofrecer apoyos concretos y sostenibles a los docentes, como materiales pedagógicos y espacios de colaboración, que faciliten la implementación de una EIS verdaderamente inclusiva en las aulas. Enfatizó además que la integralidad y la apertura al diálogo deben ser pilares del sistema educativo, permitiendo superar los tabúes y promover en los jóvenes un conocimiento sano, respetuoso y responsable de sus derechos sexuales y reproductivos.

Desde su rol como educadora wayuu, Luisa impulsa que los jóvenes de las comunidades indígenas fortalezcan su comprensión y ejercicio de estos derechos, integrando los saberes modernos con la sabiduría ancestral y la oralidad wayuu. Así, promueve que sus estudiantes se conviertan en multiplicadores de conocimiento, articulando los valores culturales de su pueblo con prácticas educativas que respeten su identidad y fomenten su bienestar integral.

Experiencias como la que lidera la profesora Luisa merecen replicarse en todo el territorio wayuu. Son caminos posibles para *prevenir embarazos adolescentes y no deseados, y para reducir muertes por desnutrición o enfermedades evitables. Muchas de estas situaciones no se deben a la cultura, como equivocadamente se ha sostenido, sino a la falta de acceso a información, controles prenatales y servicios de salud.

Promover programas como el que ella impulsa es una forma de dignificar la vida, fortalecer la educación y abrir horizontes de justicia y bienestar para las nuevas generaciones wayuu. Porque la educación —cuando se hace con el corazón, con respeto por la diferencia y con compromiso real— no solo enseña, transforma.

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