Día de Muertos en Cerquita al Cielo

Por Maria Isabel Cabarcas Aguilar

En un ambiente de penumbra, colmado de velas y flores, cada rincón del restaurante detalladamente decorado recordaba la sacralidad de los rituales de esa fecha. El día de muertos es quizás de las más conocidas celebraciones mexicanas. Tanto lo es, que el emporio Disney creó una película para exaltar el valor de la tradición en una hermosa historia protagonizada por el niño Miguel Rivera y su bisabuela Coco. Por ello, no resulta extraño que el excelente equipo humano de Cerquita al Cielo, con el liderazgo de Xotchil Barrios, sus hijos Xail y Sharee, y su sobrino Camilo, decidieran llevar a cabo un evento especial el 1 de noviembre en Riohacha. 

Ese triste día fue en el que mi mamá partió a la eternidad en 2020, día en que también, la iglesia católica conmemora el día de los santos. Recuerdo en su llamada de pésame, a mi tío Jairo Aguilar expresando en sus sentidas condolencias por el fallecimiento de a quien quisiera en vida como una hermana, una expresión inolvidable: ¡Su mamá era una santa, sobrina! Para luego elogiar también, la forma como en mis letras la describía, fiel a quien ella fue. Con el paso del tiempo he comprendido que así, las fechas van adquiriendo significado en nuestras vidas dependiendo de los acontecimientos que suceden y que atravesarlas con valor y desde el amor, sintiendo las emociones que afloran se convierte en una tarea llevadera con el paso de los años.

Cuando supe que Cerquita al Cielo prepararía una noche especial, quise concederme el permiso de resignificar esa fecha que marcó mi vida, esta vez conociendo más de la cultura de México, no solo a través de su exquisita comida que ya bastante he disfrutado en ese lugar, sino, también, viviendo la celebración de una noche especial recordando a todos aquellos que han partido a la eternidad y que desde otro plano siguen siendo depositarios de nuestro amor. Juiciosa hice mi reserva, pues de esta forma aseguraría un lugar.

Entre humeantes y exquisitos tacos, nachos, quesadillas y esquites, así como rebosantes copas de margarita y refrescantes vasos de horchata y de soda mexicana, al llegar a la velada noté que cada mesa estaba ocupada. Debo confesar que esta fue una grata sorpresa para mí, pues siento que los riohacheros estamos llamados a valorar cada vez más, el esfuerzo que los empresarios hacen para ofertar experiencias diferentes, como la que en esta especial ocasión nos convocaba.

La preciosa voz de Morelia Pérez deleitó a sus asistentes con la impecable interpretación de canciones icónicas del folclor mexicano como: Llorona, El último trago, Por tu maldito amor, y por supuesto la maravillosa, Amor Eterno, coreado hasta las lágrimas por quien esta columna escribe, y uniéndonos a los presentes en una sola voz por tener quizás en la historia personal, alguien en quien pensar al entonar: “Como quisiera que tú vivieras… que tus ojitos jamás se hubieran cerrado nunca, y estar mirándolos…Amor eterno, e inolvidable, tarde o temprano estaré contigo, para seguir… amándonos. Morelia se consolida como una de las más hermosas voces locales, siendo cada una de sus presentaciones una muestra de su inmenso talento y del inconmensurable amor que siente por la música.

Como detalle adicional para sus fieles comensales entre quienes me encuentro, decidieron ofrecer una experiencia culinaria exquisita y exclusiva: el pan de muertos. Dos versiones de este postre que solo se consume a propósito de la fecha, se pudieron probar en una estratégica colaboración con Joy Bakery: uno relleno de chocolate con topping de pistacho, y otro relleno de queso crema con topping de almendras caramelizadas, ambos maravillosos por demás. Un dulce final perfecto para nuestra cena en una mesa de amorosas mujeres y mamás sin sus hijos, pues todos jugaban felices y bien cuidados mientras nosotras: Carmen Deluque, Maritriny Bayona y yo, nos regalábamos un merecido espacio especial en esta fecha conmemorativa.

Felicitaciones al equipazo de Cerquita al Cielo por crear tan inolvidable noche, tanto por los sabores servidos a la mesa, como por el ambiente y la música. Sigan adelante innovando y dando lo mejor como ya es costumbre, en todo lo que son y lo que hacen.