Invemar identifica brechas en la gestión de plásticos de Cartagena y Barranquilla

Cartagena y Barranquilla mantienen desafíos en el aprovechamiento de residuos, la inclusión de recicladores y la prevención de la contaminación por plásticos que afecta ecosistemas estratégicos del Caribe colombiano, según una actualización presentada por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras “José Benito Vives de Andréis” (Invemar).

El estudio, realizado en el marco del proyecto «Ciudades Circulares: Más Allá del Plástico«, concluyó que el principal reto no radica en la ausencia de normas, sino en las dificultades para su implementación efectiva, la articulación institucional y el fortalecimiento de capacidades técnicas y operativas en los territorios.

La investigación señala que ambas ciudades ocupan un lugar estratégico en la cadena del plástico por su actividad industrial, logística y portuaria, además de su condición de centros urbanos costeros expuestos a la contaminación marina. A nivel nacional, los residuos plásticos representan entre el 10% y el 15% de los desechos urbanos.

En Cartagena se disponen anualmente más de 500.000 toneladas de residuos sólidos, mientras la tasa de aprovechamiento alcanza apenas el 3,1%. El diagnóstico advierte que la expansión urbana, la actividad turística y la acumulación de residuos en caños y cuerpos de agua urbanos continúan generando presión sobre ecosistemas marino-costeros.

Por su parte, en Barranquilla, durante 2024 se dispusieron más de 608.000 toneladas de residuos sólidos. De ese total, poco más de 85.000 toneladas fueron aprovechadas, equivalente a una tasa del 12,27%. Aunque la cifra representa avances frente a años anteriores, más del 87 % de los residuos continúa sin ser recuperado.

El informe también identifica los arroyos urbanos como una de las principales rutas de transporte de residuos plásticos hacia el río Magdalena y posteriormente al mar Caribe. Además, procesos de socialización realizados en 2025 evidenciaron que hasta el 30% de los residuos llega contaminado debido a una separación inadecuada en la fuente.

Otro de los hallazgos está relacionado con las condiciones de los recicladores de oficio. Aunque cuentan con reconocimiento normativo como prestadores del servicio público de aseo, cerca del 44% en Cartagena y el 27% en Barranquilla continúan operando en condiciones de informalidad, con acceso limitado a infraestructura, equipos y capacitación.

El estudio también advierte que las mujeres recicladoras enfrentan mayores barreras para acceder a procesos de formalización, liderazgo y mejores ingresos dentro de la cadena de aprovechamiento.

Como resultado del análisis, INVEMAR definió una hoja de ruta basada en cuatro líneas estratégicas: fortalecimiento de la educación ambiental y la cultura ciudadana, inclusión y formalización de recicladores de oficio, mejoramiento de infraestructura para la gestión de residuos y manejo adecuado de plásticos que contienen contaminantes orgánicos persistentes.

Entre las acciones prioritarias figuran la actualización de los Planes de Gestión Integral de Residuos Sólidos (PGIRS), el fortalecimiento de la articulación entre los sistemas de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y las organizaciones de recicladores, así como inversiones en infraestructura para clasificación y aprovechamiento de materiales.

Los resultados servirán como base para la formulación de planes de acción en Cartagena y Barranquilla y para la implementación de proyectos piloto durante el segundo semestre del año, orientados a reducir la contaminación por plásticos y fortalecer la economía circular en el Caribe colombiano.