Por Maria Isabel Cabarcas Aguilar
La primera vez que conocí a Marlen Echávez, fue como panelista invitada a La Cocina Emprende. Un panel moderado por Darío Montoya quien fuera director nacional por 8 años del SENA, responsable de la acertada decisión de crear Fondo Emprender, quien muy amablemente aceptó la invitación a ser parte de la segunda versión de La Cocina Importa, cocina con identidad. En aquel momento junto con Weildler Guerra habíamos cocreado ese gran evento, él como gerente del Banco de la República y yo como directora Jurídica de la Cámara de Comercio de La Guajira y nos encontrábamos realizando satisfactoriamente su segunda versión en 2012.
Para esta bacterióloga cuyo origen se comparte entre Cartagena y Arjona, quien llegó a Maicao en el año 2003, la comida árabe fue fuente inmediata de fascinación y deleite. El espíritu investigativo que primero se depositó en el complejo mundo de los microorganismos poco a poco se fue reencausando para sumergirse en la cultura gastronómica de oriente. Esto no resulta extraño dado que en el municipio fronterizo que fue su hogar muchos años, reside la más extensa colonia sirio-libanesa de Colombia, quienes migraron a mediados del siglo XX para quedarse, impulsar el comercio, convivir, e incluso liderar desde las entidades de gobierno.





Impulsada por el ánimo emprendedor que la llevó a buscar nuevos horizontes profesionales lejos de su lugar de origen, se propuso conocer más sobre los ingredientes, las historias, las preparaciones y los sabores que habían conquistado su propio paladar. Dado que cuando se avanza en la búsqueda de los sueños las puertas inexorablemente se van abriendo de forma orgánica, llegó a sus manos la información que mediante Fondo Emprender del SENA podría aplicar a ser beneficiaria para recibir capital semilla, y que sí, ejecutaba satisfactoriamente el proyecto, no tendría que devolver el dinero entregado.
Y así, comprometida como es con aquello que le apasiona, se entregó por completo a la labor de estructuración de su idea de negocio como proyecto, pues al ubicarse en Riohacha extrañaba los sabores que tanto había disfrutado en su experiencia como comensal, mientras sus días transcurrieron en Maicao.
Comprendió tempranamente que si quería sacar adelante su idea de negocio debía formarse. Y aunque su entorno familiar no comprendía del todo el particular giro que esta disciplinada mujer le estaba dando a su quehacer, ella siguió adelante formándose en el SENA y haciendo todos los cursos que le permitieran adquirir los conocimientos que la llevarían a convertirse en la gran empresaria del sector culinario que es hoy.
Al Arz vió la luz como restaurante en Riohacha en el año 2013. Han transcurrido 13 años y como decimos popularmente sus fieles clientes: “No baja línea”. Por el contrario, su carta se ha ampliado, sus sabores se han diversificado, la tradición de oriente ha dialogado con los sabores del pueblo wayuu, y su variada propuesta ha llegado a Valledupar y Barranquilla también, para posicionar el nombre de La Guajira como territorio multicultural y pluriétnico, estando estos rasgos presentes de una forma extraordinaria en sus cocinas.
Para Marlen el agradecimiento es un principio de vida. Por ello, reconoce los afectos que emergieron entre la familia Elneser de Maicao, especialmente a la señora Adad y Suja, quienes abrieron sus puertas y ciertamente, su despensa, su mesa y sus maravillosas recetas, para que ella probara los más exquisitos sabores de oriente con un cálido toque de hogar, una pizca de tradición, y muchas onzas de cariño. Esa cultura ancestral llegó a su vida para quedarse y convertirse en parte de la misión que hoy ocupa un privilegiado lugar en su proyecto de vida.
Valorando los esfuerzos de sus colegas, Marlen recuerda con admiración la apuesta que surgió con Lima, de propiedad de Laura Bermúdez, quien abrió con valentía un camino para apuestas culinarias totalmente innovadoras dada la oferta local existente hace 15 años.
El 26 de octubre se celebra el aniversario de este excelente lugar donde la calidad de sus platos y la excelencia en la atención, confluyen para hacer de este restaurante, uno al que siempre se anhele regresar pronto.
Gracias a Marlen Echávez por su liderazgo empresarial, al frente de un excelente equipo de colaboradores. Gracias por su especial trato a tan amplia y fiel clientela. Gracias por hacer de su restaurante una escuela que ha formado en la práctica a aprendices y estudiantes, tanto del SENA como de la Universidad de La Guajira, y por seguir apostándole al fortalecimiento de un sector tan importante como lo es el culinario, que dialoga con una crucial voz, en la conversación permanente y necesaria sobre el desarrollo turístico y socio económico del departamento. Feliz Aniversario número 13 a Al Arz.






