Por Fredy González Zubiría – Investigador cultural*.

Tasajera ha puesto en descubierto el tipo de sociedad en que se ha convertido parte de nuestro país. Una tragedia que debió estremecer a Colombia y declararse luto nacional, pero no, parece que hay muertos importantes y muertos del común y mientras muchos sentían ese dolor como propio, otros lo justificaban y hasta lo celebraban.

Tasajera es uno de los tantos lugares de Colombia donde existe pobreza histórica, la miseria extrema es similar a una cárcel, al igual que otras prisiones se pierde el miedo a todo con tal de sobrevivir y quizás algún día salir de ella.

Pueblo de pescadores, de despojados, errantes entre la ciénaga y el pedacito de tierra que les dejaron. Son varias generaciones de subsistencia, del día a día, de lo que venga. Se casan entre ellos, se embarazan entre ellos, crían hijos en medio de la desolación, hacen lo que tienen que hacer, no miran para los lados.

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Miles de viajeros pasan a diario por Tasajera en buses o vehículos particulares y ven ese triste paisaje de gente conviviendo con desechos, ese pequeño pueblo sin esperanza, “mala suerte” dirán, como si el desarrollo se divide entre los que son de buenas y los que son de malas.

Tasajera perdió el miedo, quedó en manos de Dios. Seguirán haciendo lo mismo, arriesgarse a todo mientras el país no les muestre que su laberinto tiene una salida.

La noche de la tragedia, mientras leía los espantosos comentarios en Facebook, tan terroríficos como la propia explosión, me llené de tristeza. Mientras la gasolina quemó sus cuerpos, varios desde la comodidad de sus casas, incineraban sus almas.

Al ver nuevamente las fotos, por casualidad sonaba en la televisión una canción cristiana en inglés Leaning on the everlasting arms. El tono de lamentación de su intérprete Iris DeMent, pareciera que le cantara a Tasajera. La traducción de una frase de la canción dice: ¿A qué le he tenido miedo?

Tasajera perdió el miedo, quedó en los brazos de Dios. Todos debemos llorar, un pedacito de cada una de nuestras almas, de nuestra dignidad humana, se quemó ahí.

LEANING ON THE EVERLASTING ARMS
Intérprete: Iris DeMent

Que compañerismo, que gozo divino apoyarse en los brazos eternos.
Que bendición, que paz mental apoyándose en los brazos eternos.
Apoyarse seguro y protegido en todas las angustias
Que dulce caminar en este camino de peregrino apoyándose en los brazos eternos
Que brillante es el camino día a día, apoyándose en los brazos eternos.
Apoyarse seguro y protegido en todas las angustias
¿Qué he temido? ¿A qué le he tenido miedo?
Apoyándome en los brazos eternos
Yo tengo la paz bendita con mi señor muy cerca, apoyado en los brazos eternos.
Apoyarse seguro y protegido en las angustias
Apoyándose en los brazos eternos.

 

*Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad de sus creadores y no reflejan la posición editorial de revistaentornos.com

Foto: El Heraldo.