Por: Matty González Ferrer.

La apuesta de La Guajira para contrarrestar los efectos negativos de la llamada industria sin chimenea se inscribe dentro del denominado turismo sostenible. En ese sentido cada vez se piensa más en el uso de fuentes alternativas de energía y proyectos locales sostenibles qué, según las autoridades ambientales del departamento, responde a unas coordenadas muy claras en cuanto a la forma de integrar la actividad turística con la preservación del medio ambiente.

Estas nuevas formas de entender una actividad, que no pocas veces ha destruido culturas para edificar economías, se enmarcan en la búsqueda de un equilibrio entre la satisfacción de los visitantes y el bienestar y la calidad de vida de las comunidades receptoras.

La actividad turística de manera visionaria, se viene abriendo paso en el mundo desde 1995 cuando se adoptó en España la Carta Mundial del Turismo Sostenible, que busca que los países desarrollen sus potencialidades en este renglón sin ocasionar daños irreversibles al medio ambiente.

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Es así como la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la designación del año 2017 como el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo, reconociendo en su resolución “la importancia del turismo internacional y, en particular, de la designación de un año internacional del turismo sostenible para el desarrollo, para promover una mejor comprensión entre los pueblos en todas partes, conducir a que se tome una mayor conciencia de la riqueza del patrimonio de las diversas civilizaciones y llevar a una mejor apreciación de los valores inherentes de las diversas culturas, contribuyendo así al fortalecimiento de la paz en el mundo”.

Colombia, por ejemplo, posee el 20% de las aves del planeta, de las cuales en La Guajira existen alrededor de 200 que son endémicas (es decir, aves que son exclusivas del territorio), cuya permanencia se podría ver amenazada si no se neutraliza el uso indiscriminado de plásticos (bolsas, desechables, botellas) en los destinos turísticos del departamento.

La Guajira, es privilegiada puesto que cuenta con un territorio propicio para desplegar nuevas formas y rutas de turismo realista o las conocidas como Senderos Interpretativos, los cuales comprenden avistamiento de aves, visitas a lugares sagrados de las culturas locales, turismo de conocimiento, investigación y conservación, y paseos guiados.

Casa-Movil parqueada en la Avenida la Marina de Riohacha.

Esa circunstancia implica cuidar los distintos rincones del departamento, puesto que es notoria la gran contaminación que hoy existe, de allí la importancia de “organizar la casa” para recibir a los visitantes, especialmente a los llamados “mochileros”, que es una tendencia que se impone en el turismo mundial.

En la actualidad el turista, además, de buscar un lugar bello para vacacionar, persigue una experiencia inolvidable, lo importante entonces es que el departamento de La Guajira esté preparado para atender las necesidades turísticas de una manera innovadora, además, de generar desarrollo local.

La tarea en ese escenario consiste en atraer el mayor número de visitantes al tiempo que se le hace frente a una industria cada vez más exigente. Ello demanda de las autoridades acciones efectivas para adecuar la infraestructura de servicios públicos, mejorar la conectividad y construir entornos amigables con el medio ambiente regional, que se caracteriza por sus variadas riquezas naturales y paisajísticas a fin de garantizar una oferta de calidad en este importante frente económico y social.

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Imagen panorámica Mar de Riohacha.

Es de destacar, que la tendencia indica que existe un interés creciente por descubrir nuevas rutas y nuevas experiencias que fácilmente ofrece La Guajira. De hecho, medios de comunicación nacionales e internacionales que antes se ocupaban de otros lugares del mundo dedican páginas enteras, informes amplios a los atractivos paisajísticos y culturales de la región.

Por esto, en esas condiciones es necesario que las riquezas naturales, la exuberancia de los paisajes, la belleza de las playas, de los ríos y de las quebradas, la multiplicidad de aves, de bosques y de especies nativas y sobre todo la gran diversidad cultural de La Guajira, además, de su riqueza humana, no sean sacrificadas en aras de un turismo de tierra arrasada, sino que se tenga en su lugar un turismo sostenible, que contribuya a preservar un patrimonio que es de todos los colombianos a partir de los elementos que le son inherentes de acuerdo a lo que señala Carlos Voleger, Director Regional para las Américas de la Organización Mundial de Turismo (OMT), esto es, “el uso óptimo de los recursos naturales (valor ambiental), el respeto por la diversidad socio-cultural (valor social) y la viabilidad económica y distribución equitativa de los beneficios (valor económico)”.

*Imagen Destacada: Monumento Identidad. Foto Archivo: Hernán Muñoz Chica.