*Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad de sus creadores y no reflejan la posición editorial de revistaentornos.com

Por Amylkar D. Acosta M. [1]

El eminente escritor e historiador riohachero Benjamín Espeleta Ariza se salió con la suya. Por muchísimos años se había asumido como verdad revelada que la fundación de Riohacha había sido obra del alemán Nicolás de Federman y su cohorte en 1535. Ello le mereció que le erigieran una estatua en el parque que llevó su nombre, el que luego se rebautizaría como el Parque de Los Cañones. Se lo propuso y lo logró, que se reconociera que Riohacha había sido poblada, no conquistada, como sí aconteció con tantas otras ciudades.

En realidad Federman sólo llegó de paso al cabo de la vela, en donde se asentó con sus huestes atraido por las perlas que allí abundaban, pero fracasó en su empeño de explotarlas y de allí fue agilado por los nativos, saliendo en desbandada para establecerse en Coro (Venezuela), en donde fue nombrado Teniente de gobernador, Capitán general y Alcalde Mayor.

Fue claro y contundente Benjamín Espeleta, cofundador de la Academia de Historia de La Guajira y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia, al asegurar que “aquí no se dio el caso de Rodrigo de Bastidas en Santa Marta, o el de Pedro de Heredia en Cartagena ni el de Hernando de Santa Ana en Valledupar. En esas ciudades llegó el conquistador, clavó la espada en el suelo, levantó el crucifijo y exclamó:  ¡Te fundo en el nombre de Dios y del Rey de España! En Riohacha no fue así, ni como se repitió durante centenares de años.

Él pudo demostrar, basado en sus estudios e investigaciones, que los verdaderos y genuinos pobladores de la Riohacha primigenia fueron los pescadores de perlas del islote de Cubagua, situada a sólo 2 leguas de la isla Margarita, quienes debido a la extinción de las perlas en su territorio se desplazaron hasta el Cabo de la Vela en donde recalaron en 1538 y se establecieron con sus familias en un caserío que fue reconocido oficialmente mediante Cédula Real el 1º de junio de 1543.

Contenido sugerido:

Dos años más tarde, en 1545, estos colonos se trasladaron a la desembocadura del río Ranchería, lugar donde queda ahora la capital. Ese primer lugar tomó por nombre Nuestra Señora de los Remedios del Rio del Hacha, nos cuenta Benjamín Espeleta. Acogiendo su tesis, la Academia de Historia de La Guajira, que preside el jurista Orlando Vidal Joiro, mediante la Resolución 001 de enero 28 de 2014, dejó claramente establecido que, con fundamento en la Cédula Real 345 del 14 de septiembre de 1547, la Corona de España otorgó reconocimiento oficial a los perleros de la isla margariteña de Cubagua, como los primeros pobladores de Riohacha.

Por su parte, la Academia Colombiana de Historia también acogió el planteamiento de nuestro insigne historiador y como nos lo recuerda el antropólogo y también miembro de la misma Weildler Guerra Curvelo, diversos informes sobre la fundación de Riohacha han sido elaborados por investigadores nacionales y extranjeros. La preocupación sobre el tema llevó al Concejo Municipal de Riohacha a solicitar en 1944 a la Academia Colombiana de Historia un informe acerca de los orígenes de la ciudad. Dicho ente comisionó al investigador momposino, Moisés De La Rosa, a encargarse de preparar el pronunciamiento oficial de la academia, el cual fue publicado ese mismo año en el Boletín de historia y antigüedades de Bogotá y es conocido como el “Informe de la Rosa”… Adicionalmente, el anuario de estudios americanos de Sevilla (España) publicó en 1949 el llamado “Informe Luengo”, elaborado por el investigador español Manuel Luengo Mufioz con el nombre “Noticias sobre la fundación de Nuestra Señora de Los Remedios del Cabo de la Vela”. Tanto el Informe De La Rosa como el Informe Luengo son claros al establecer que el poblamiento de la ciudad fue llevado a cabo por los comerciantes de perlas de la isleta de Cubagua situada en el grupo insular margariteño.

Finalmente, el historiador venezolano Guillermo Morón, en su extensa obra Historia de Venezuela (1971), se ocupa detenidamente del proceso de traslado de los habitantes de Cubagua a la península de La Guajira y del subsiguiente poblamiento de Riohacha. No cabe duda, entonces, que la fundación de Riohacha se la debemos a nuestros aborígenes y no a advenedisos extranjeros, como se creyó por décadas. Federman nunca se adentró a la península de La Guajira, su paso por esta fue fugaz y estéril. La verdadera historia de Riohacha de la autoría de Benjamín Espeleta Ariza, así lo demuestra.

Ahora que Riohacha (Süchiimma en wayuunaiki), capital del departamento de La Guajira, convertida en Distrito Especial, Turístico y Cultural mediante la Ley 1766 2015, amparado en la Ley 1617 de 2013 que rige a los distritos especiales, cumple sus 475 años, es la ocasión propicia para homenajear y hacerle un reconocimiento especial a Benjamín Espeleta Ariza por su reivindicación del verdadero orígen fundante de la hidalga Riohacha. Con sus luces y sus sombras, con sus avances y retrocesos, con sus logros y falencias, Riohacha tiene hoy mucho más futuro que pasado.

El gran reto que nos plantea la Riohacha futurista es la de su consolidación como emporio turístico y cultural y la promoción de su desarrollo incluyente y con cohesión social. Para ello se requiere contar con todas las energías de todos sus hijos. Todo ello al amparo de la Vieja Mello, quien la salvó de la furia de las aguas del mar Caribe y sigue velando por su bienandanza.

www.amylkaracosta.net