Por Abel Medina Sierra – Investigador cultural*.

Los errores de transcripción en la sistematización de documentos, son un error frecuente y común. Todo error tiene su carga negativa, pero la vida nos enseña que un “pequeño” error, puede ser la minúscula ventana para entrar en un colosal mar de horrores. Eso acaba de pasar en La Guajira, y el país aún no sale del asombro.

Quizás lo menos malo del vergonzoso capítulo de los 11.400 millones para formar docentes y estudiantes en lengua inglesa, sea ese error de copiado y pegado en el que figuran 38 en lugar de 15 municipios como focalizados para el beneficio del convenio. Eso se corrigió como lo explicó el gobernador encargado Wilbert Hernández. Pero ese error fue el paso inicial para revelar toda una trama siniestra que involucra parte de la clase dirigente guajira y nortesantadereana.

“Los guajiros tenemos derecho a hablar inglés” es la tesis que repiten tanto Wilson Rojas, proponente del proyecto ante la OCAD, como Hernández Sierra y cercanos políticos a la casa política que lo respalda. Soy licenciado en Lenguas, he sido docente en inglés y sé la importancia de hablar una segunda lengua, lo cual hace parte de las competencias transversales para un profesional de estos tiempos. Pero también sé que los guajiros también tienen derecho al agua potable, a proyectos de agroindustria, a una educación de calidad y con transporte y alimentación, a un empleo digno o que sus hijos estudien en la universidad con subsidios del Departamento.

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También, como docente de lenguas tengo la certeza que esa cifra, aunque cuantiosa, no va a garantizar que ningún guajiro aprenda a hablar inglés por los tiempos que contempla el convenio. Nadie aprende una lengua extranjera en tan poco tiempo, nada se gana cualificando 480 docentes de 38 escuelas si no se acompaña de una reforma curricular. También sé, aunque parece que lo ignoran los “W” (léase Wilson y Wilbert), que las prioridades de La Guajira, y de toda Colombia, en las pruebas estandarizadas tanto nacionales como Saber e Icfes y las externas como la Pisa y la Timss, no es en inglés sino en lenguaje y resolución de problemas matemáticos.

Surge aquí la primera pregunta, ¿De dónde carajos sacó Wilson Rojas que la prioridad educativa de La Guajira estaba en la lengua inglesa? ¿Cómo es posible que, el gobernador quien se arrogaba la identidad wayuu sin serlo y, quien lo remplaza que sí es wayuu, no hayan privilegiado la ordenanza que exige una política para el wayuunaiki como la otra lengua oficial del departamento? ¿Acaso no saben que, Uribia, la capital simbólica de los wayuu, fue el único municipio que no mejoró en las pruebas Saber y una de sus causas es que, sus docentes en zona rural apenas alcanzan a ser bachilleres? Con 11.400 millones de pesos cuántos de esos docentes se pudiesen profesionalizar, cuántos postgrados para docentes, cuántas aulas mejoradas, cuántos procesos extracurriculares de lectura y escritura se podrían apalancar.

Hilemos más fino. Ninguno de los “W” ha podido explicar, por qué no se hizo una licitación, por qué se escogió una fundación que ni siquiera tiene oficina y que tampoco acredita ninguna experiencia en la enseñanza del inglés. Niu Telco SAS, a su vez contratará con una universidad de Norte de Santander para el objeto del contrato, estoy convencido que la Universidad de La Guajira tiene similar o quizás, más experiencia en esa formación que la que nos vendrá a “volver gringos”.

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No hay que ser muy listo para darse cuenta que se trata de un proyecto calcado pues el mismo, casi con igual cifra, ha sido aprobado para otros entes territoriales. Eso solo demuestra una cosa: la convocatoria se hizo a la medida de ese proyecto y un oferente. El mecanismo de contratación para evitar la licitación ya estaba previsto de antemano. ¿Quién tejió la red? He ahí la pregunta de millón. El lobyng que se hizo para los votos en el Ocad que requería este proyecto, no funcionó para el de gratuidad de la educación en las universidades públicas de La Guajira, lo que quiere decir que un padrino bien grande y que traga buena harina estaba detrás de este paquete. Quedamos gringos, los artífices sí la tienen bien clara.

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