Los monumentos poseen un gran significado en la vida de las ciudades, pero como se vuelven paisaje urbano, les restamos importancia y solo cuando ocurre un hecho anómalo que los afecta es que volvemos los ojos sobre ellos.

Esto justamente es lo que acaba de pasar con la estatua del Almirante Padilla, ubicada en el parque del mismo nombre, la cual perdió la espada que sostenía en la mano derecha como consecuencia del golpe accidental que recibió con un balón, mientras un grupo de jóvenes jugaban.

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La Administración Distrital, a través de la Dirección de Cultura, rápidamente se hizo cargo de la situación y junto al artista plástico Otto Arteta Bonivento, quien donó su trabajo (adecuación y postura), logró devolverle la espada al máximo héroe de los riohacheros. El incidente puso en evidencia la necesidad de hacerle mantenimiento al emblemático monumento.

Es de anotar que la estatua del heroico Almirante llegó a Riohacha procedente de Roma, Italia, hace 136 años. La obra fue esculpida por artistas de la Casa Real de Isabel II, pero esta es una historia que la mayor parte del pueblo riohachero desconoce, tal como lo indicó la directora distrital de Cultura, Astrid Herrera(click para escuchar).“Nos sirvió el lamentable accidente del balonazo para darnos cuenta de que tenemos una escultura en bronce de 1883”, precisó.

En los próximos días la Administración Distrital adelantará las gestiones de rigor para realizar las adecuaciones y mantenimientos preventivos que necesitan este y otros monumentos de la ciudad.