Por Abel Medina Sierra – Investigador cultural.* 

Muy alertado se encuentra el sector cultural frente a las respuestas que, desde el Plan Departamental de Desarrollo “Unidos por el cambio 2020-2023” del gobierno de Nemesio Rois Garzón, les ofrece a sus altas y aplazadas expectativas. Ya hace algunos meses, el cultor y gestor Pedro Verbel, había encendido las alarmas sobre la mínima participación de la cultura en el borrador del plan, lo que sirvió, al menos, para que se abriera espacio para incluir los componentes que, en cultura y artes, requiere toda política pública territorial.

Posteriormente y, como lo expuse en mi columna “¿Fondo Mixto o Dirección de cultura?, se denunció la intención del gobernador de debilitar la ya agónica institucionalidad cultural del departamento, liquidando una de las dos entidades de fomento al sector.  Esta semana, la alerta sube de nivel, una vez conocido el proyecto de Plan Departamental de Desarrollo (PDD) que está ya en manos de la Asamblea. Lo anterior, es sintomático de al menos una de las siguientes posibilidades: La primera es que, al parecer, los trabajadores de la cultura ya no confían tanto en las buenas intenciones del gobernador para con el sector. Otra podría ser que, su equipo técnico para la elaboración del Plan de Desarrollo es poco sensible a la cultura y las artes o le hace falta alguien que no solo piense numéricamente, un humanista. Una tercera es que, la cadena de manejos erróneos de la cultura que viene de Pérez, Chemita, Vélez, Tania, Hernández y otros, no terminaría con Rois. Ojalá y la realidad despeje todo manto de duda sobre las buenas intenciones del joven gobernador con este sector.

En lo que respecta al Plan de Desarrollo, algunos trabajadores de la cultura de olfato fino, huelen un tufillo que los remite a la aún no oficial intención de liquidar el Fondo Mixto de Cultura. En el análisis del escenario financiero, se tuvo en cuenta que el Departamento aún debe al FMcu algunas vigencias de ordenanzas. Valoran la ordenanza 023, la cual es la que garantiza los aportes departamentales al FMCu, como riesgo financiero para el ente territorial. Lo anterior, podría ser la justificación para que la Asamblea derogue el músculo del que depende financieramente la única entidad que está fomentando la promoción cultural del departamento. Con esto, las alarmas no se desactivan, suben de color. Ante ello, se requiere que sea el mismo gobernador de los guajiros quien aclare, de una vez, qué es lo que tiene en mente en relación a la institucionalidad cultural y enhebre o rompa, de una vez, ese delgado hilo que tiene en ascuas a los sectores de la cultura y las artes.

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Además de solo privilegiar la “asistencia técnica” y con acciones de poco impacto, tan descontextualizado y poco sensible al tema es el equipo que redactó el PDD que, el mayor aporte de los guajiros a la cultura nacional y al patrimonio de la humanidad como lo es la música vallenata, ahora y según el PDD, nació “en los valles del rio Magdalena” y no en los del rio Ranchería ni el Cesar. En el apartado en el que se refieren al patrimonio cultural, se presenta esta música como algo que nos vino de afuera y atrevidamente nos tomamos. Retoma la muy desacertada tesis de Ciro Quiroz en su obra “Vallenato, hombre y canto” en la que propone que el vallenato nació en su pueblo, El Paso (Cesar) y tuvo su origen en los cantos de vaquería. Tal tesis ha sido vapuleada por la crítica, pero nuestros “expertos” del PDD lo toman como verdad inapelable con tanta documentación disponible sobre el tema.

De un plan en el que no reconoce el protagonismo germinal de La Guajira en el vallenato, no se podría esperar que capitalicemos y salvaguardemos ese patrimonio de la humanidad como nos encomendó la Unesco. Con qué cara vamos a seguir reclamando ese protagonismo cuando el documento marco de planeación territorial ni conoce, ni reconoce lo que nos identifica y prefiere transferir a otras regiones lo que más nos convoca.

La Asamblea está a tiempo de enmendar estos desaciertos y, el gobernador de restaurar el clima de confianza en el sector.    

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