Por María Isabel Cabarcas Aguilar*.

¿Ganó o perdió el año? Esa es la pregunta que suele seguir a la de: ¿Qué edad tiene tu hijo? Y al escuchar mi respuesta de: Un año y tres meses, seguidamente me increpan con esa expresión, a través de la cual se quiere dar a entender si ya camina o si aún no lo hace. Algunos expresan tajantemente: ¡Está flojo!, otros me dan remedios caseros, sugieren masajes o enterrarlo en la arena de mar para “ayudarlo”. A partir de mi experiencia materna, accedí a valiosos textos y aplicaciones que me han acompañado a resolver mis inquietudes de mamá primeriza, al tiempo que no he escatimado en hacerle preguntas y consultas a su pediatra, fisioterapeutas y expertos en cuanto a salud y bienestar infantil. Me he retado incluso académicamente, tomando cursos virtuales en Promoción del Desarrollo Infantil, Psicología Infantil y Psicología Educativa, justamente para aprovechar cualquier oportunidad valiosa que me ayude a entender y a ejercer mejor, el sagrado rol de madre.

Le puede interesar: Confesiones de una escritora vivencial

El crecimiento, la maduración y el desarrollo infantil, son componentes que suelen confundirse pero que son distintos entre sí, y que permiten evidenciar pautas diferenciadas de comportamiento y signos físicos en los niños y niñas. En los primeros cinco años de vida, es fundamental la estricta observancia de estos parámetros por parte de padres y cuidadores con el sabio acompañamiento profesional para entender mejor, el proceso en el que se encuentran los infantes de acuerdo con su edad y de esta forma, ayudarlos a explorar y conocer el mundo que los rodea de forma segura y sana, fomentando su actitud curiosa y su disposición al aprendizaje permanente.

La capacidad para mover los músculos del cuerpo de forma coordinada y mantener el equilibrio es lo que se denomina motricidad gruesa. A través de esta, se adquiere la agilidad, fuerza y velocidad necesaria en cada caso. Algunos movimientos amplios que engloban varios grupos musculares como gatear, girar sobre sí mismo, saltar, controlar la cabeza, mantenerse de pie, hacen parte de este conjunto. Caminar lo es también, y en general sucede posteriormente al gateo. Gatear es una etapa muy importante en la adquisición de las capacidades de coordinación, observación, sensación de proximidad y destreza física, justamente debido a su complejidad en la combinación de estos factores. Los niños y niñas pueden llegar a caminar antes o después de los doce meses, e incluso hasta los diecisiete meses se considera como un periodo normal para la adquisición de esta habilidad motriz.

Los niños evidencian tempranamente, algún tipo de tendencia hacia una de dos tipos de habilidades, o las comunicativas o las motrices. Esto no significa que en un mismo niño no confluyan ambas con la misma predominancia, suele suceder, aunque con cierta rareza. Debido a esto, mientras al cumplir un año, algunos pronuncian claramente al menos entre tres y cinco palabras o más y se dan a entender con facilidad, otros ya caminan hábilmente sin ayuda de alguna persona u objeto que facilite el desplazamiento.

Lea también: El tráfico de la vergüenza y la cultura de la humillación

La vida, como el desarrollo infantil, no es una competencia. No es sano comparar ni etiquetar tempranamente a los niños, ni mucho menos esperar que todos sean iguales en cuanto a sus destrezas. Cada niño y niña es único, especial, y distinto; son iguales pero diversos. Diversos en herencia genética, capacidad motriz, habilidad comunicativa, desarrollo psicoafectivo e interacción social, mediado por supuesto por su entorno familiar e integración con su realidad. Siempre serán iguales en inocencia, en necesidad de protección, en la supremacía de sus derechos, en su condición de vulnerabilidad, y en el deber que tenemos como padres, cuidadores, y como sociedad, de garantizar su vida, bienestar y su derecho al libre desarrollo de la personalidad, incluso desde su concepción.

P.D.: Ayer, MADJ dio solo sus primeros pasos, sin prisa, sin decirle que estaba flojo, y sin presionarlo.

*Las opiniones expresadas en este espacio son responsabilidad de sus creadores y no reflejan la posición editorial de revistaentornos.com

marisab1393@hotmail.com