Por Rafael Ceballos Sierra – Ex alcalde del Distrito de Riohacha.

Dios y el pueblo de Riohacha nos dieron la oportunidad de regir los destinos de este territorio en el periodo 2012-2015. Desde antes de llegar, pero especialmente al asumir la administración tuvimos el pleno convencimiento de que Riohacha no solo necesitaba resolver problemas y rezagos históricos en materia de desarrollo urbanístico, agua, salud y educación, entre otros, sino que también había que hacer una gran apuesta por lo intangible, es decir, por recuperar identidad, espíritu de ciudad y sentido de pertenencia.

Lo anterior, nos motivó para que desde el 2013 impulsáramos un juicioso y documentado trabajo con la Academia de Historia, a fin de que se pudiera, en el marco de un proceso de reflexión, de consulta y de amplia participación, definir cuál era la fecha del poblamiento de Riohacha. El liderazgo de esa tarea le fue encargado por parte de la administración a la doctora María Curiel, misión que rindió sus frutos al lograrse un acuerdo al interior de la Academia y así, antes de terminar el primer semestre de 2014, surgió el 14 de septiembre como la fecha emblemática del cumpleaños de nuestra capital. Coloquialmente podríamos decir que Riohacha era una niña que creció y se volvió adulta, sin que nadie supiera que día había nacido. O en palabras del exgobernador Pacho Daza, “lo que se logró fue recuperarle el ADN a Riohacha”.

La primera celebración se hizo efectivamente el 14 de septiembre de 2014 en un acto sobrio pero cargado de mucha emoción y orgullo. Fue como un ensayo para lo que sería la gran celebración al año siguiente, la de los 470 años.

Recorriendo el camino de la gestión pública y justamente cuando asistíamos a una de las majestuosas celebraciones que hacía el padre Jefferson en la víspera de la Virgen de Los Remedios, él me retaba incisivamente recordándome el pasaje bíblico de Santiago sobre que, “la Fé sin obras es muerta”. Este llamado nos inspiró para prepararnos más y definir que en los 470 años que cumpliría la ciudad en el 2015, le tendríamos que hacer unos muy grandes y significativos regalos. ¿Es que acaso hay alguien que no desee en su cumpleaños por lo menos un buen regalo? Así, se organizó la gran celebración con un variado portafolio de presentes para nuestro portal de perlas, ciudad mágica y multicultural y por supuesto, con invitados especiales propios y venidos de la capital, incluído el presidente de la Republica.

El portafolio de regalos incluyó:

  • El Plan Prospectivo Riohacha 470 años, una carta de navegación con obras para desarrollar hasta el año 2025, elaborado con el concurso del Observatorio del Caribe Colombiano.
  • Riohacha convertida en Distrito Especial, Turístico y Cultural.
  • La nueva Avenida Circunvalar del Mar y el Nuevo Malecón.
  • El agua 24 horas para el nuevo centro histórico (hasta la calle 15).
  • Ejecutado plan de infraestructura de acueductos rurales e indígenas (más temprano que tarde se conocerá la verdad sobre algunos de ellos).
  • Luces LED para todo el municipio (primera capital de Colombia que lo hizo) y Cámaras de Seguridad en toda la ciudad.
  • El Gas domiciliario en toda la zona rural corregimental (adiós a la leña).
  • Los nuevos iconos culturales de la ciudad (El palabrero, Yo amo a Riohacha, Las mariposas de Gabo).
  • Volvieron los proyectos de vivienda (Los Deseos y Balcones de Palaa).
  • Ambicioso plan de mejoramiento de la infraestructura educativa y dotación tecnológica.
  • Más de 100.000 metros cuadrados de pavimentos en varios sectores de la ciudad (Cuellar, Buenos Aires, Galán, Cooperativo, Portal de Comfamiliar y otros).
  • Desarrollados estudios para la implementación de sistema de transporte masivo y la nueva terminal de transporte.
  • Contratados y en ejecución:

• Sistema de respaldo de aguas por más de 23.000.000 millones de pesos.
• Estación de Policía propia.
• Unidad Regional de Víctimas.

  • Y desde las capacidades institucionales Riohacha tuvo un crecimiento en los tributos superior al 150%, un 300% en la construcción, pero además de los últimos lugares paso incluso al primero en materia de desempeño integral según mediciones del DNP. Asimismo, la recuperación de confianza y credibilidad lograda entonces, permitió que se desarrollaran inversiones privadas como la de los centros comerciales del Éxito y Tierra Santa.

De esta manera, no solo le hicimos unos buenos regalos a Riohacha por su onomástico, si no que contribuimos para que se iniciara una etapa ojalá sostenida de desarrollo hacia el futuro, lamentablemente truncada por la crisis de gobernabilidad que sobrevino para el siguiente periodo. No obstante, nunca se puede abandonar la esperanza y hoy vemos a un alcalde con ganas de recuperar el rumbo. Dios le apoye en ese propósito, pues Riohacha y su gente lo necesitan y merecen.

Entre tanto, cada que me encuentro con el padre Jefferson, él cariñosa y efusivamente, me saluda recordándome: “Rafa, Fé con obras” y yo le sigo respondiendo “claro que si padre, porque obras son amores”.