Cerrejón espera  proteger cuatro especies amenazadas y en peligro de extinción en La Guajira con la siembra de 200 mil árboles cada año.

Estas especies son el Guayacán, el Puy, el Corazón Fino y el Ollita de Mono, además de otras como el Carreto y el Guamacho, las cuales son características del bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados y menos estudiados en el país.

Luis Madriñán gerente de Gestión Ambiental de Cerrejón afirmó que no solo se siembran y protegen especies, sino que también se investiga el comportamiento del bosque seco tropical.

“Ayudamos al empoderamiento de las comunidades al fortalecer las asociaciones y los grupos de vigías, establecemos viveros locales y acompañamos en la puesta en marcha de prácticas agrícolas sostenibles”, explicó.

Junto con los actores presentes en el territorio, la empresa trabaja en la restauración de bosques, la protección de cuerpos de agua y la conservación de especies amenazadas o de gran importancia ecológica, como el jaguar, para asegurar la conectividad de la biodiversidad y la funcionalidad de los espacios con gran importancia ecológica para la región.

Isolis Ojeda, representante legal de la Asociación Vigías Ambientales Alto del Cerro Bañaderos, ALCEBA manifestó que “antes éramos campesinos sencillos que nos sosteníamos gracias a nuestro campo. Hoy día tenemos ingresos a través de ventas y pequeños contratos. Hemos visto que este proceso nos ha beneficiado, tanto por la forma como nos relacionamos como por el fortalecimiento de los lazos de amistad con nuestros paisanos”.

Con esta gestión, la compañía afirma contribuye a la conformación de un corredor biológico de más 25 mil hectáreas que conecta la Sierra Nevada de Santa Marta con la Serranía de Perijá, lo cual representa el 9% de la meta que tiene el Estado colombiano en los próximos 10 años, para restaurar 260 mil hectáreas de bosque seco tropical.